
Hay películas que no pretenden cambiar tu vida, que no aspiran al Oscar ni a quedarse grabadas en tu memoria para siempre. Películas que se sientan contigo en el sofá, te dan dos horas de acción bien filmada, un par de carcajadas y te mandan a la cama con una sonrisa. Juego de Sombras es exactamente eso, y no hay nada malo en ello. Nos lo pasamos muy bien. Punto.