
Hay series que ves con el corazón y hay series que ves con la cabeza. Esta la he visto con las dos cosas a la vez, y el resultado es una valoración generosa que reconozco desde el principio que está contaminada por la nostalgia. La serie original de 1985, producida por Spielberg en su mejor momento creativo, fue uno de esos hitos de la adolescencia que te marcan sin que lo sepas. Esa serie era asombrosa de verdad: atrevida, imaginativa, capaz de mezclar terror, comedia y emoción dentro del mismo episodio sin pestañear.


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