
¿Qué mejor que terminar el día riendo?
Iron Sky es exactamente el tipo de película que no debería existir y que sin embargo existe, gracias a 7,5 millones de euros reunidos en parte por crowdfunding, al atrevimiento de un director finlandés llamado Timo Vuorensola y a la idea más disparatada del cine de ciencia ficción del año 2012: ¿y si los nazis, en lugar de rendirse en 1945, se fueron a vivir a la cara oculta de la Luna para preparar su regreso?





