
Hay películas que se ven con la cabeza apagada y el sofá en modo horizontal. Noche y Día es exactamente esa película. Entretenida, con buena acción, giros que funcionan y dos protagonistas que se llevan bien en pantalla. El problema es que alguien en Hollywood decidió que España era una especie de batiburrillo festivo donde todo cabe, y eso hay que decirlo con claridad antes de hablar de lo demás.