
No hace mucho escribí en una revista online, un artículo por el 35 aniversario del juego del Comecocos, en el que me adentraba y recordaba aquella época en la que en los pubs había máquinas recreativas en lugar de máquinas de casino. Era mi época de ligar, así que esta película, Pixels, estaba seguro que me iba a traer buenos recuerdos.