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domingo, 13 de noviembre de 2022

El Invitado, Safe House (2012): Denzel Washington salva un thriller de espías que se queda corto

Cartel oficial de El Invitado (Safe House, 2012) con el primer plano de Denzel Washington como Tobin Frost

Denzel Washington tiene ese don particular de hacer que una película mediocre parezca mejor de lo que es. No es un elogio menor: es uno de los pocos actores que puede cargar con el peso de una producción entera y salir airoso. El Invitado es exactamente ese tipo de película, la que sin él sería un thriller de espías genérico y olvidable, y con él se convierte en algo que merece al menos una tarde de sofá.

Ciudad del Cabo y un comienzo que no da tregua.-


La acción arranca en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, y lo hace sin preámbulos: tiros, muertos y muchos puñetazos desde los primeros minutos. Ese arranque es su mejor carta, porque te engancha antes de que te dé tiempo a plantearte si la historia da para tanto. Luego esa intensidad tarda demasiado en recuperarse, pero el primer acto funciona.

Tobin Frost (Denzel Washington), antiguo agente de la CIA con conexiones con el MI6 británico, recibe un microfilm con información muy sensible. Lo están siguiendo, y tras una persecución por la ciudad se ve obligado a entrar en el consulado de Estados Unidos, donde es detenido y conducido a un piso franco a cargo del agente novato Matt Weston (Ryan Reynolds).

Denzel Washington como Tobin Frost y Ryan Reynolds como Matt Weston en una escena nocturna de El Invitado (Safe House, 2012)

El veterano y el novato: una dinámica que funciona.-


El piso franco es asaltado y los dos protagonistas se quedan solos. La misión de Matt es proteger al "invitado", pero las manipulaciones psicológicas de Frost y su hostilidad constante complican las cosas más de lo previsto. Frost se escapa, pero el novato resulta ser bastante menos novato de lo que aparenta, y se propone cumplir su misión cueste lo que cueste.

La dinámica entre Washington y Reynolds es lo más interesante de la película. Se nota que los dos se lo pasaron bien rodándola, y esa complicidad se traduce en interpretaciones creíbles que elevan un material que, sobre el papel, no tiene demasiada originalidad. Reynolds aguanta bien el tipo junto a Washington, lo que no es poco.


El Estado Profundo como telón de fondo.-

Hay una frase en la película que se me quedó grabada: "A la gente ya no le interesa la verdad". Perlas como esa aparecen cuando empieza a destaparse la realidad de un Estado Profundo que pretende controlarlo todo y que pasará por encima de quien sea con tal de protegerse las espaldas. No es una reflexión nueva en el género, pero en 2022 resuena con más fuerza que cuando se estrenó en 2012.

Si ese territorio de la corrupción institucional y los secretos que el poder prefiere enterrar te genera la misma incomodidad que a mí, en Snowden encontrarás un tratamiento mucho más profundo y documentado del mismo tema. Y si lo que buscas es la traición como motor narrativo llevada al extremo ideológico, V de Vendetta comparte ese mismo deseo de que la verdad salga a la luz aunque el sistema entero se oponga.

Denzel Washington como Tobin Frost detenido y vigilado en El Invitado (Safe House, 2012)

Lo que sobra y lo que falla.-


Tengo que ser honesto: la película dura dos horas y le sobran como treinta minutos, sobre todo en la parte final. Ya lo he dicho en otras ocasiones y lo repito: dos horas me parecen demasiado para casi cualquier thriller de acción. Aquí el problema se nota especialmente en el tercer acto, que se alarga innecesariamente.

Hay también una escena en un estadio de fútbol que resulta directamente absurda. Se desarrolla alrededor del edificio y por sus pasillos con cientos de personas mientras se está jugando un partido dentro. ¿Nadie le contó al director cómo funciona esto? Saca completamente del film en un momento en el que la tensión debería estar en su punto más alto.

La historia de amor que hay entre medias tampoco aporta nada a la trama. Es el recurso de siempre para recordarnos que un agente de la CIA metido en problemas no puede tener ni novia ni vida normal. Correcto, pero innecesario aquí.

Ryan Reynolds como Matt Weston vigilando el piso franco desde la sala de cámaras en El Invitado (Safe House, 2012)

En definitiva.-


El Invitado es un thriller de acción al estilo Bourne, de hecho podría ser un episodio de esa saga con menos presupuesto y menor solidez narrativa. Es entretenida, tiene buena química entre sus protagonistas y un trasfondo de corrupción e intereses ocultos que te hace tardar en distinguir a los buenos de los malos. No pide más de lo que ofrece, y dentro de esos límites cumple.

¿Eres de los que disfrutan este tipo de thriller de espías o prefieres algo con más capas? Me interesa tu opinión en los comentarios.


Valoración #JaviFlim: 6,5


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