Buscar en JaviFlim

jueves, 28 de agosto de 2025

Fundación (Foundation): La Ideología Devora a los Clásicos

Póster promocional de Foundation Apple TV+ mostrando el elenco principal con el logo de la serie

El Legado Sagrado de Asimov.-


La serie de novelas Fundación de Isaac Asimov, publicada inicialmente en 1951, constituye uno de los pilares fundamentales de la ciencia ficción moderna. Entre las series de ciencia ficción, ninguna ha disfrutado de una popularidad tan espectacular como las historias de Fundación de Isaac Asimov, que recibió un Hugo "a la mejor serie de ciencia ficción de todos los tiempos". Fundación fue la primera historia de ciencia ficción en establecer el arquetipo del imperio galáctico, creando conceptos como la psicohistoria que influirían a generaciones de escritores y científicos.

Asimov fue notablemente prolífico durante su carrera de 50 años, escribiendo 40 novelas, 383 relatos cortos y 280 libros de no ficción. Su obra no era mero entretenimiento: era literatura de ideas, donde cada concepto se desarrollaba con rigor matemático y filosófico. La Fundación representaba la preservación del conocimiento humano frente al colapso civilizacional, un tema de resonancia eterna que trasciende modas y épocas.

Tres ilustraciones clásicas de libros Foundation mostrando escenas de ciencia ficción vintage

El Destrozo Sistemático de una Obra Maestra.-


Como fan de los originales de Asimov, he de decir que ver la adaptación de Apple TV+ de Foundation es experimentar una profunda desazón intelectual. No se trata simplemente de cambios creativos o libertades artísticas; es presenciar cómo una agenda ideológica devora sistemáticamente la esencia de una obra maestra. Lo que Asimov construyó con precisión quirúrgica durante décadas, el equipo creativo de la productora lo dinamita en nombre de una "modernización" que resulta ser, en realidad, adoctrinamiento puro.


Cuando aparece en pantalla un personaje clave de los libros completamente reimaginado, no solo en apariencia sino en motivaciones fundamentales, me dieron ganas de darle a la pausa y gritar. La sensación era física: como ver profanar un cementerio intelectual, sustituyendo lápidas con mensajes publicitarios.

Esta tendencia la he observado también en otros contenidos. Por ejemplo,  Star Trek: En la Oscuridad, donde ya analicé cómo la nostalgia se viste de espectáculo mientras destrozan la esencia, o Star Trek Discovery, que no solo han destrozado la propia serie, sino también al clásico, porque usan los mismos patrones ideológicos que transforman material clásico respetado durante décadas. No es casualidad ni limitación del medio televisivo; es una estrategia consciente que adoctrina especialmente a las audiencias más jóvenes.

Gaal Dornick rodeada de triángulos geométricos luminosos con Hari Seldon y otro personaje

La Trampa de la Diversidad Instrumentalizada.-


Debo aclarar algo fundamental: no tengo nada contra la diversidad genuina. Conozco homosexuales que forman parte de mi vida, también conozco personas de diferentes orígenes étnicos, y curiosamente, muchos de ellos coinciden en que existe una imposición woke evidente en el entretenimiento contemporáneo. La diferencia crucial está entre diversidad orgánica y diversidad como herramienta política.

La serie convierte la elegante austeridad narrativa de Asimov en un catálogo de corrección política que chirría en todos los episodios. La serie enfrenta críticas por desviaciones significativas de los libros originales de Isaac Asimov, incluyendo cambios en los géneros de los personajes y las líneas argumentales. Donde el maestro exploró la fragilidad de las instituciones y la preservación del conocimiento, Apple nos ofrece relaciones insertadas para marcar casillas ideológicas, presentando la familia tradicional como si fuera algo monstruoso.

¿Hay un plan detrás de esto? Casi seguro que sí, porque los patrones son demasiado consistentes para ser casuales.

Gaal Dornick con capucha verde en una barca navegando por aguas neblinosas

La Maestría Técnica al Servicio de la Mediocridad.-


Por otra parte hay que reconocer lo que funciona: la producción técnica es impecable. Se ha puesto pasta y volcado recursos masivos que se notan en toda la producción. La cinematografía captura la vastedad del espacio con composiciones que evocan a los grandes maestros del género. Los efectos especiales utilizan conceptos de física de partículas que resultan visualmente deslumbrantes y que, personalmente, me encantan.

El diseño de producción crea mundos tangibles y creíbles. Los créditos iniciales son una sinfonía visual que promete grandeza épica. La banda sonora captura ocasionalmente algo del espíritu épico original, especialmente en los temas asociados a Trantor.

Pero esta perfección técnica solo intensifica la frustración. Es como contemplar una catedral gótica construida con los materiales más exquisitos, solo para descubrir que han colocado un McDonald's en el altar mayor. La maestría técnica al servicio de la mediocridad conceptual produce una sensación de desperdicio cósmico.


Las Actuaciones: Luces y Sombras.-


Jared Harris, interpretando a Hari Seldon, emerge como el único elemento completamente salvable del naufragio. Su actuación captura la gravitas intelectual del personaje original, marcando sus defectos humanos con bastante precisión. Harris entiende que Seldon no es un profeta infalible, sino un matemático brillante cargando con el peso de la previsión.

Jared Harris como Hari Seldon en biblioteca con estanterías de bambú al fondo

Lee Pace como el Hermano Día (Brother Day) ofrece momentos de intimidación imperial, especialmente cuando explora la paranoia del poder absoluto. Sin embargo, su interpretación se ve lastrada por priorización del mensaje político-negativo del hombre blanco blanco heterosexual sobre la coherencia del personaje.

Lou Llobell como Gaal Dornick trabaja con un material que traiciona completamente la concepción original del personaje. Su actuación es competente, pero está interpretando a alguien que Asimov jamás escribió. Es doloroso ver talento navegando entre traiciones conceptuales.

La maestría técnica al servicio de contenido vacío, un patrón que hemos visto repetirse en producciones como Free Guy, donde los efectos visuales intentan compensar la falta de profundidad narrativa.

Lee Pace como Brother Day haciendo gesto de saludo imperial con armadura azul

La Estructura Narrativa: Promesas Rotas.-


El elenco de directores, como showrunners, enfrentan el desafío genuino de adaptar material que abarca milenios. Su decisión de fragmentar la narrativa en múltiples líneas temporales es comprensible desde el punto de vista televisivo. Sin embargo, esta fragmentación rompe el flujo majestuoso de la obra original, donde cada crisis Seldon se construía meticulosamente.

El montaje episódico funciona para mantener tensión televisiva, pero sacrifica la contemplación filosófica que caracterizaba a Asimov. Cada episodio necesita su clímax emocional, cuando los libros originales trabajaban con escalas temporales que requerían paciencia intelectual.

Figura solitaria caminando hacia monolito gigante con sol poniente al fondo

La Reacción del Público: Una Fractura Cultural.-


Como yo hay otros que consideran que la serie Foundation de Apple TV es una terrible adaptación de la obra de Isaac Asimov, aunque evidentemente también hay otros espectadores que nunca leyeron los libros originales y se conforman con disfrutar del espectáculo visual. Esta división no es accidental; refleja una fractura más profunda en nuestra cultura.

Entre quienes valoramos la fidelidad intelectual, cada episodio, aunque se disfruta como material audiovisual de última generación, se experimenta como una traición. Los que nunca conocieron el material original no pueden traicionar algo que desconocen. Entiendo que espectadores sin conocimiento previo puedan tener una experiencia completamente diferente, pero eso no invalida la pérdida que representan estos cambios.

La sensación es similar a la que describen los personajes de Asimov cuando contemplan la decadencia del Imperio: una mezcla de impotencia y clarividencia dolorosa. Sabemos exactamente qué está ocurriendo, pero no podemos detenerlo.

Guerrera con armadura de cuero y espada en paisaje desértico

La Verdadera Crisis Seldon de Nuestro Tiempo.-


Vivimos nuestra propia Crisis Seldon, pero invertida. Donde el personaje de Asimov estableció la Fundación para preservar el conocimiento auténtico durante la edad oscura venidera, nuestras instituciones culturales destruyen activamente ese conocimiento en nombre de un supuesto e imaginario progreso. Ya advertía Orwell en 1984 y exploramos en series como SILO, quienes controlan el conocimiento controlan la realidad misma.

La serie Foundation no es solo una mala adaptación vestida de efectos especiales; es síntoma de algo más profundo. Representa el momento en que las grandes corporaciones del entretenimiento decidieron que su función no era preservar y transmitir la cultura, sino reformarla según otros intereses. Son los bárbaros que Asimov temía, pero disfrazados de tecnócratas ilustrados.

Monolito negro flotante sobre colina nevada con dos figuras observando

Temporada 3: La Confirmación del Desastre.-


Tras ver la tercera temporada, lamento confirmar que mis predicciones eran demasiado optimistas. La traición al material original no solo continúa, sino que se intensifica. Apple TV+ ha renovado la serie para una cuarta temporada, lo cual garantiza que seguiremos viendo cómo exprimirán cada gota de presupuesto mientras desangran lo que quedaba de la visión de Asimov. No es el primer desastre millonario de este tipo: series como Citadel o la adaptación de El Problema de los Tres Cuerpos demuestran que el presupuesto no garantiza respeto al material original.

Esta temporada se supone que aborda la Tercera Crisis Seldon y la revelación de la Segunda Fundación, dos pilares fundamentales de la saga original. En las novelas, la Tercera Crisis se resolvía mediante la brillantez del embargo económico de Hober Mallow, demostrando que la dependencia tecnológica era un arma más poderosa que cualquier flota estelar. La Segunda Fundación, esos psicohistoriadores ocultos en Trántor que operaban en las sombras para preservar el Plan Seldon, representaba el contrapeso necesario contra los desvíos impredecibles de la historia.

Lee Pace sin camiseta con torso desnudo y pantalón junto a fuente de agua

¿Qué nos ofrece la serie? Personajes irreconocibles ejecutando tramas que Asimov jamás concibió, envueltos en esa misma capa de corrección política que ha convertido cada episodio en un ejercicio de adoctrinamiento. Los críticos especializados lo confirman: después del segundo episodio de esta temporada, libros y serie son prácticamente irreconocibles entre sí. No estamos ante una adaptación libre, estamos ante un saqueo ideológico disfrazado de ciencia ficción.

La producción sigue siendo espectacular, eso hay que reconocerlo. El dinero invertido se nota en cada fotograma, en cada efecto visual, en cada escenario construido con meticulosidad obsesiva. Entiendo perfectamente que la serie alcance millón y medio de horas visualizadas semanalmente en Estados Unidos: para quien nunca leyó a Asimov, esto es entretenimiento de primer nivel. Pero para quienes conocemos la obra original, cada episodio es como ver profanar un templo mientras los saqueadores cobran por las entradas.

Los "marqueses" abrazados mirando hacia la cámara en ambiente oscuro

La sensación al terminar esta tercera temporada es de pérdida irreparable. No solo hemos perdido la oportunidad de ver adaptada fielmente una obra maestra; hemos confirmado que las instituciones del entretenimiento contemporáneo están dispuestas a sacrificar cualquier legado cultural en el altar de sus agendas políticas. Y lo peor: tienen presupuesto para seguir haciéndolo durante al menos una temporada más.

Reflexión Final: ¿Dónde Está Nuestra Fundación?.-


Isaac Asimov escribió sobre la necesidad de preservar el conocimiento auténtico cuando las instituciones dominantes entran en decadencia terminal. Como en Están Vivos, necesitamos ponernos las gafas que nos permitan ver más allá de la propaganda corporativa.  

Laura Birn como Eto Demerzel de cuerpo entero con vestimenta imperial futurista

La sensación al terminar cada episodio es de pérdida genuina. No solo hemos perdido una oportunidad de ver adaptada una obra maestra; hemos perdido la confianza en que las instituciones culturales respeten algo más sagrado que sus propias agendas políticas.

La pregunta que nos deja esta adaptación fallida, aunque muy bien vestida, trasciende la crítica cinematográfica:

¿Has notado esta misma transformación ideológica en otras adaptaciones que valorabas? ¿Estamos dispuestos a ser los nuevos fundadores que preserven la cultura auténtica para las generaciones futuras, o permitiremos que los tecnócratas del entretenimiento la remodelen hasta hacerla irreconocible?


Valoración #JaviFlim: 3,5

Los puntos se los lleva la producción, porque el resto ya lo has leído. Gracias por regalarme tu tiempo.

Si la quieres ver en alguna plataforma, seguro que disfrutarás de los efectos especiales. De todas formas lo que te recomiendo es que leas las novelas originales.


¿Valoras mis reseñas? ¡Un café simbólico mantiene vivo este blog!

No hay comentarios:

Publicar un comentario