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jueves, 8 de enero de 2026

True Things: cuando el vacío busca validación (y encuentra más vacío)

True Things póster oficial Ruth Wilson fondo flores rojas película Harry Wootliff 2021

Hay películas que te aburren porque están mal hechas. Y hay películas que te aburren porque han conseguido transmitir exactamente la experiencia de su protagonista: el tedio insoportable de una vida sin sentido. True Things (Harry Wootliff, 2021) cae en ambas categorías, y esa es precisamente su tragedia.

La soledad no justifica cualquier compañía.-


Basada en la novela de Deborah Kay Davies, el film nos presenta a Kate (Ruth Wilson), una administrativa que vive instalada en la rutina más gris imaginable. Su vida es una sucesión de días idénticos hasta que aparece Blond (Tom Burke), un tipo recién salido de prisión que despierta en ella algo que creía enterrado. Lo que sigue no es una historia de redención ni de empoderamiento sexual, como algunos críticos se han empeñado en vender. Es, simple y llanamente, el retrato de una mujer vacía que intenta llenarse con lo primero que le presta atención.


El problema no es Blond, es Kate.-


Vivimos en un mundo obsesionado con la validación externa. Likes, followers, corazones virtuales que nos confirmen que existimos, que importamos, que valemos algo. Kate es el ejemplo perfecto de alguien que ha perdido (o nunca tuvo) esa brújula interna que te dice quién eres sin necesidad de que otros te lo confirmen. No busca a Blond porque sea atractivo o interesante. Lo busca porque él la mira. Y para alguien que se siente invisible, cualquier mirada se convierte en un faro.

El error que cometen muchas lecturas de esta película es romantizar su relación como "exploración sexual" o "despertar erótico". No, esto no va de sexo, va de dependencia psicológica. El sexo es solo el vehículo, no el destino. Kate no está descubriendo su sexualidad, está intentando desesperadamente sentir algo, lo que sea, que la saque de ese estado zombie en el que vegeta. Blond podría ser cualquiera. El problema es que ella es nadie.

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Cuando la técnica se convierte en obstáculo.-


Harry Wootliff decide rodar en formato 4:3 con cámara en mano, buscando esa sensación claustrofóbica y de agobio que vive Kate. En teoría suena bien, en la práctica es un desastre, porque una cosa es usar la técnica para potenciar la narrativa y otra muy distinta es confundir incomodidad visual con profundidad emocional.

Los hermanos Safdie consiguen en Uncut Gems que la cámara nerviosa te meta en el subidón de adrenalina del protagonista. Sean Baker hace que el 4:3 en The Florida Project te sumerja en la mirada infantil de Moonee, pero aquí, el formato y la cámara temblorosa solo consiguen marear sin aportar nada. Los planos se alargan sin motivo, el montaje es torpe, y la música está mal elegida. Es como si Wootliff hubiera confundido "mostrar el tedio de Kate" con "hacer que el espectador se aburra mortalmente". No es lo mismo.

Que una película te haga sentir lo que vive el personaje está bien, pero si lo que vive el personaje es insoportable, tu trabajo como directora es encontrar la manera de transmitirlo sin torturar a la audiencia durante 102 minutos. Hay una diferencia entre empatía y martirio.

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Ruth Wilson: el único salvavidas en un naufragio.-


Lo único que mantiene True Things a flote es Ruth Wilson. Su interpretación de la inseguridad, del vacío disfrazado de normalidad, de esa desesperación silenciosa que ni siquiera se atreve a nombrarse, está muy bien. Wilson, que además es productora del film, eligió este proyecto personalmente. Se nota que entiende a Kate desde dentro, que no la juzga pero tampoco la justifica.

Hay momentos en los que su rostro dice más que todo el guion junto. Esa mirada perdida cuando está sola, esa falsa sonrisa cuando intenta fingir que todo va bien, ese brillo patético en los ojos cuando Blond le presta atención. Wilson construye un personaje tan real que te lo crees y eso es lo máximo que se puede decir de alguien que interpreta. El problema es que un buen actor en una película mediocre es como un buen músico en una orquesta desafinada: puedes apreciar su talento, pero no disfrutas del concierto.

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El mensaje que nadie quiere escuchar.-


Si True Things tiene algo que decir (y no estoy seguro de que lo tenga con claridad), es esto: cada uno debe encontrar su propio camino, pero no cualquier camino vale. Kate no es víctima de Blond. Blond es simplemente el síntoma de un problema mucho más profundo: su incapacidad para existir sin validación externa.

En un mundo donde te bombardean con mensajes de que "tienes que encontrarte a ti mismo" pero al mismo tiempo te exigen likes y aprobación constante, hay gente que se pierde en esa contradicción. Kate es una de ellas. No tiene identidad propia, así que adopta la de quien la mire. Es la versión adulta y triste de esos adolescentes que cambian de personalidad según con quién estén, buscando encajar, buscando ser alguien, lo que sea, menos ese vacío que les devuelve el espejo.

La película falla porque no tiene el coraje de llevar esta premisa hasta sus últimas consecuencias. Se queda a medio camino entre el drama psicológico y el retrato social, sin acabar de ser ni una cosa ni la otra. Ese final ambiguo, que algunos considerarán "abierto" y "reflexivo", a mí me parece más bien cobarde.

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Entonces, ¿merece la pena?.-


Depende de lo que busques. Si quieres ver una actuación notable de Ruth Wilson, sí. Si te interesan los retratos psicológicos de gente perdida, quizá. Si esperas una experiencia cinematográfica que justifique hora y media de tu tiempo, no.

True Things es una de esas películas que cumplen su propósito técnico (mostrar el vacío) pero fallan en su propósito último (hacer que te importe), porque puedes retratar la miseria con honestidad, pero si no encuentras belleza, ironía o al menos una verdad reveladora en esa miseria, solo estás acumulando minutos de pantalla.

La novela de Deborah Kay Davies funciona porque el monólogo interior obsesivo de Kate te mete en su cabeza distorsionada. En la película, ese monólogo se pierde, y lo que queda es solo la superficie: una mujer insegura que se mete en una relación que no le conviene. Sin contexto psicológico profundo, sin ritmo narrativo, sin técnica que potencie en lugar de estorbar.

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La pregunta incómoda.-


Al final, True Things plantea una cuestión que va más allá de Kate y Blond: ¿Cuánta gente conoces que, como Kate, está tan vacía por dentro que cualquier cosa que les llene (personas, likes, trabajo, sustancias) se convierte automáticamente en una adicción? ¿Cuántos de nosotros hemos estado ahí, aferrándonos a alguien o algo no porque nos haga bien, sino porque nos hace sentir?

Y la pregunta más incómoda: ¿cómo salió Kate de esa relación? ¿Encontró finalmente su brújula interna o simplemente cambió una dependencia por otra? Tendrás que verla para saber si la película lo aclara. Tal vez la respuesta sea demasiado dura de aceptar.

¿Has estado alguna vez en una relación (de pareja, amistad o de cualquier tipo) donde sabías que estabas ahí por llenar un vacío y no porque realmente te aportara algo bueno? ¿Cómo saliste de ella?


Valoración #JaviFlim: 2,5


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