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jueves, 18 de junio de 2026

NUDE (2017): el deseo convertido en arte y todo lo que hay detrás de la cámara

Fotógrafo David Bellemere y modelo desnuda frente a una ventana con vistas al mar, con el título NUDE visible en la imagen

Este documental llevaba tiempo en mi lista de pendientes y lo he visto con una mezcla de reconocimiento, admiración y una parte de incomodidad que intentaré explicar. Pocas veces un documental me habla tan directamente. La fotografía de retrato femenino lleva años siendo parte de mi vida y de mi trabajo, y lo que cuenta NUDE sobre el proceso creativo, la relación entre fotógrafo y modelo, y la tensión permanente entre arte y comercio, lo conozco desde dentro.

David Bellemere, NU Muses y el Pirelli que nunca fue.-


El proyecto parte de una idea ambiciosa: Steve Shaw, fundador de la revista treats!, encarga al fotógrafo francés David Bellemere la creación de un calendario de desnudos artísticos inspirado en el espíritu del Pirelli, con una selección global de doce modelos y presentación en Art Basel Miami. El resultado debería ser un objeto de arte. La realidad, como en muchas ocasiones, fue más complicada.

Bellemere es un fotógrafo de moda con carrera consolidada en publicaciones como GQ, Vogue o Victoria's Secret, con un dominio técnico indudable y una forma de trabajar con la luz que produce imágenes de una belleza real. El documental lo muestra en sesiones: cómo habla con las modelos, cómo construye el ambiente, cómo trata de hacer que la confianza se convierta en el ingrediente más importante de cualquier fotografía de desnudo. Desde mi perspectiva en eso tiene razón, lo que pasa es que no está claro si esa confianza él la construye o la impone. Lo veremos.

Hombre y mujer conversando en la cocina en una escena cotidiana del documental Nude de 2017

Lo que el documental no podía saber entonces, pero que el tiempo añadió como nota a pie de página, es que en 2018 el Boston Globe investigó a Bellemere por conducta inapropiada con modelos y que en 2020 una exmodelo lo acusó de violación en su libro Zone Grise. Lo cuento porque cambia la lectura de ciertas escenas. El documental muestra cierto respeto en las sesiones, pero hay momentos donde traspasa límites que no debería, y esa incomodidad que sentí al verlo tiene ahora una explicación más clara. El respeto en cámara y el respeto real son cosas que a veces no coinciden.

El documental no deja claro si Bellemere pide permiso para tocar a las modelos y las toca, ¡vaya que si las toca! De hecho el documental empieza con una modelo que llega a la casa/estudio del fotógrafo sin saber que iba a hacer fotos de desnudo. Eso es impensable desde mi experiencia. Las sesiones se han hablado y pactado previamente y lo único que puede pasar, es que durante la sesión surja hacer desnudos por improvisación.

Como bien sabes, Internet te protege de que veas arte relacionado con la belleza de la mujer y, por eso, el trailer del documental no se puede insertar aquí. Si quieres verlo te dejo el enlace AQUÍ.

Joven sonriente con bufanda gris llegando a un apartamento en una escena del documental Nude

Lo que reconozco desde dentro.-


Y esto lo cuento desde el plano personal. Hay partes de este documental que podría haber filmado yo. No porque haya tenido la proyección internacional de Bellemere, que no la he tenido, aunque en mi interior sé que tengo la altura para ello. Lo digo porque el proceso que describe es exactamente el que conozco: la primera sesión con una modelo que llega con vergüenza, la construcción de confianza, el momento en que algo cambia y la cámara capta algo que la modelo no sabía que tenía. Ese momento no se compra con presupuesto ni se fuerza con técnica. O existe o no existe.

He conseguido que algunas de las chicas que he fotografiado sintieran que ese momento era el inicio de algo. Algunas han desarrollado después sus carreras como modelos o actrices, aprendiendo a posar mejor, a entender su propio cuerpo como herramienta de expresión. Hay sesiones en que una modelo pasa de llegar con toda la ropa puesta y sin saber dónde meterse, a desnudarse en la segunda sesión con una naturalidad que me sigue sorprendiendo cada vez que ocurre. Eso no es un logro técnico. Es una cuestión de respeto, de confianza y de que la otra persona se sienta segura y hermosa, que son dos cosas distintas que en la fotografía de desnudo tienen que darse a la vez.

Cuando no hay conexión, el resultado lo dice sin necesidad de palabras. No hay magia porque, por el motivo que sea, no aparece esa conexión y la cámara lo ve todo.

Dos hombres colocando a una mujer en un posado difícil en una playa en una escena del documental Nude

Arte contra comercio: el nudo del documental.-


El conflicto central de NUDE es uno que cualquier creativo reconoce: Shaw quiere arte, pero quiere el arte que encaje con su marca. Quiere celebrar la belleza femenina pero sin desnudos frontales, sin poses que considera vulgares, dentro de unos límites que él define desde su visión comercial. Bellemere quiere libertad creativa. El resultado de esa tensión es, como casi siempre en estas situaciones, una obra que no satisface completamente a ninguno de los dos.

El calendario se presentó en Art Basel Miami con una inversión económica y de trabajo considerable. No se vendió tan bien como se esperaba. La conclusión que saca el propio documental, sin decirlo explícitamente, es que hay una diferencia enorme entre crear para ti, con tu ilusión y tu libertad, y crear para otros dentro de sus límites. Una diferencia que cualquiera que haya trabajado por encargo sabe perfectamente en carne propia.

Fotógrafo David Bellemere fotografiando a una modelo desnuda junto a una piscina con vistas al mar en el documental Nude

Instagram y la memoria de lo que fue.-


El documental muestra cómo Instagram fue durante un tiempo una herramienta extraordinaria para poner en contacto a fotógrafos y modelos, para crear comunidades alrededor de la fotografía artística, para dar visibilidad a un trabajo que los canales tradicionales ignoraban. Eso ha ido desapareciendo progresivamente en favor de los intereses económicos de la plataforma y de una política de censura que, como ya hablamos en la reseña de Free the Nipple, permite la violencia más explícita y penaliza la belleza. El shadow-banning, la penalización del contenido que muestra piel, la desaparición de publicaciones sin explicación: lo he vivido yo y lo han vivido miles de fotógrafos que trabajaban con rigor y con respeto.

Modelo desnuda posando en un embarcadero de madera junto a una piscina infinita con el mar al fondo en el documental Nude

Un documental imperfecto sobre algo real.-


NUDE es mejorable como documental. La dirección de Tony Sacco no siempre está a la altura de lo que filma y hay momentos donde el ritmo se pierde. También creo que el propio documental, supongo que por motivos comerciales, traspasa los límites con las modelos, pero tiene belleza en muchos planos y algo que este blog valora por encima de la técnica: sentimientos. La fotografía de desnudo no va de sexo ni de pornografía. Es erotismo convertido en arte, deseo con forma, intimidad que se comparte con respeto. El documental, de alguna manera, lo dice y yo lo confirmo desde mi propia experiencia.

No hay muchos documentales en el blog, pero los irá habiendo. Pocos han conectado tan directamente con algo que vivo.

¿Dónde está para ti la línea entre la fotografía de desnudo como arte y como otra cosa? ¿Y crees que esa línea la define el fotógrafo, la modelo o quien lo ve? Los comentarios son tuyos.


Valoración #JaviFlim: 6,5


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