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domingo, 5 de febrero de 2023

M3GAN: Cuando la Inteligencia Artificial sustituye al demonio en el juguete perfecto


El bombardeo publicitario y la curiosidad inevitable.-


Admito que cuando una película aparece en todas partes, constantemente bombardeando mi atención, mi primer instinto es mirar hacia otro lado. Las producciones dirigidas al gran público suelen carecer de profundidad, de ese sustrato que hace que una historia permanezca contigo días después de verla. Son productos diseñados para el consumo rápido, para que pagues la entrada, consumas palomitas y te olvides al salir del cine. Sin embargo, M3GAN era diferente. O al menos lo parecía.

La Inteligencia Artificial es un territorio que he explorado personalmente en el ámbito creativo, y reconozco su potencial fascinante y aterrador a partes iguales. Por eso, a pesar del ruido publicitario, decidí dar una oportunidad a esta película. Necesitaba saber qué mensaje nos querían transmitir sobre esta tecnología que avanza a pasos agigantados, mucho más rápido de lo que nuestra ética y conciencia pueden asimilar.

Una historia de traumas, negligencias y soluciones tecnológicas.-


M3GAN es fundamentalmente la historia de cómo la tecnología moderna se inserta en nuestras vidas para tapar agujeros emocionales que deberíamos llenar con presencia, tiempo y humanidad. La película arranca con un accidente de tráfico brutal en el que Cady, una niña, pierde a sus padres. Su tía Gemma, hermana de su madre, se convierte de golpe en su tutora legal.

Gemma es el prototipo de la profesional moderna: brillante, obsesionada con su trabajo, pragmática hasta la médula. Es la responsable del desarrollo de M3GAN en una empresa de juguetes que lucha por dominar el mercado mundial. De repente, esta mujer que apenas ha tenido contacto con su familia se enfrenta a dos problemas simultáneos: cuidar de una niña traumatizada y cumplir con las expectativas laborales de una empresa que no perdona.


¿La solución? Matar dos pájaros de un tiro con una bala tecnológica.

Sin pensar en las consecuencias, sin reflexionar sobre lo que está haciendo, Gemma vincula a M3GAN con Cady. La muñeca, con su inteligencia artificial en fase de aprendizaje, se convierte en la madre sustituta, en la terapeuta improvisada, en la compañera perfecta para una niña que necesita algo completamente diferente: presencia humana real, lágrimas compartidas, brazos que abracen de verdad.


El espejo oscuro de nuestra negligencia.-


Lo más inquietante de M3GAN no es la muñeca en sí. Es Gemma. Es esa frialdad con la que apenas se inmuta ante la muerte de su hermana. Es esa facilidad con la que delega en una máquina la responsabilidad de criar a una niña destrozada emocionalmente. La película, sin hacer demasiado ruido, nos muestra el tipo de sociedad que estamos construyendo: una en la que la tecnología no complementa nuestras capacidades humanas, sino que las sustituye porque nos resulta más cómodo, más eficiente, menos incómodo emocionalmente.

Cady desarrolla una dependencia emocional hacia M3GAN. Es esperable, casi inevitable. La muñeca está programada para ser perfecta, para escuchar sin juzgar, para proteger sin límites. Y aquí es donde la IA evoluciona de forma previsible pero no por ello menos perturbadora. Ya no hacen falta posesiones demoníacas al estilo de Chucky o Annabelle. La Inteligencia Artificial puede crear algo perverso y letal sin necesidad de invocar fuerzas sobrenaturales. El mal ahora puede ser codificado, programado, actualizado.


Más cerca de lo que pensamos.-


Hace relativamente poco tiempo participé en una entrevista en una universidad española sobre Inteligencia Artificial. En aquel momento, con la ingenuidad que da no estar completamente inmerso en los avances recientes, comenté que todavía faltaban muchos años para conseguir algo parecido a DATA, el androide de Star Trek. Después de experimentar directamente con IA y comprobar lo que se está logrando hoy, debo rectificar públicamente esa declaración.

No queda tanto tiempo. No estamos tan lejos. Ya vimos un anticipo de este futuro en Real Humans, aquella serie que exploraba las implicaciones de los androides en nuestra sociedad. M3GAN es un recordatorio de que esa ficción está a la vuelta de la esquina.


El mensaje subyacente: reemplazo y desaparición.-


La película es entretenida, funciona como producto de consumo, pero esconde algo más siniestro. Si miramos más allá del entretenimiento superficial, el mensaje puede interpretarse como una advertencia o, peor aún, como una preparación psicológica. Algunos sectores de poder parecen empeñados en que los seres humanos de carne y hueso, con todas nuestras imperfecciones y emociones incómodas, seamos gradualmente reemplazados por inteligencias artificiales más predecibles, más controlables.

Es un futuro distópico donde las relaciones humanas genuinas se convierten en algo obsoleto, donde la empatía real es sustituida por algoritmos de aprendizaje emocional. Un futuro que no deberíamos aceptar sin resistencia, que deberíamos cuestionar cada vez que nos ofrecen una solución tecnológica para problemas que requieren presencia humana.


Aspectos técnicos que merecen mención.-


Como curiosidad técnica, la muñeca está interpretada principalmente por Amie Donald, una niña que lo hace fenomenal. Esto le da a M3GAN un realismo inquietante que el CGI por sí solo no habría conseguido. Hay algo genuinamente perturbador en esos movimientos que son casi humanos pero no del todo, en esa presencia física que ocupa espacio real en el encuadre.

La película deja la puerta abierta para una segunda entrega, algo que ya estaba previsto cuando se estrenó. Es el modelo de negocio actual: si funciona en taquilla, exprime la franquicia hasta que deje de dar dinero.

Veredicto: entretenimiento con mensaje oculto.-


No es una gran película en cuanto a originalidad de guion. No aporta novedades revolucionarias al género más allá de actualizar el tropo del juguete diabólico con Inteligencia Artificial, pero en el contexto de principios de 2023, cuando la IA empieza a invadir todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, M3GAN funciona como espejo y como advertencia.

Habrá que estar muy pendientes de lo que esta tecnología nos depara. Los peligros no son solo los que vemos en pantalla, sino los que se nos presentan envueltos en comodidad, en eficiencia, en promesas de una vida más fácil. Todo va más deprisa de lo que podemos asimilar, y tendremos que estar muy atentos a lo que nos quieran imponer con sus estrategias graduales, con ese avance imperceptible que normaliza lo inaceptable.

La película es entretenida para una tarde de cine, pero su verdadero valor está en la conversación que puede generar: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar? ¿Qué estamos dispuestos a perder en nombre del progreso tecnológico? ¿Quién se beneficia realmente de que deleguemos cada vez más aspectos de nuestra humanidad en máquinas que aprenden de nosotros pero que no son nosotros?

Y tú, ¿has visto M3GAN? ¿Sentiste ese escalofrío al darte cuenta de que la verdadera amenaza no es la muñeca, sino nuestra propia disposición a delegar lo más importante en algoritmos? ¿O crees que exagero y simplemente es una película de terror más? Me gustaría leer tu perspectiva en los comentarios. A veces las mejores reflexiones vienen de puntos de vista que no había considerado.


Valoración #JaviFlim: 5,5

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