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jueves, 11 de diciembre de 2025

Ahora Empiezan los Gritos: Cuando el Terror no Necesitaba Justificarse

Ahora Empiezan los Gritos (1973)

El Refugio en lo Clásico (O cómo escapar del sermón audiovisual).-


Huyendo del wokismo omnipresente que contamina el entretenimiento actual, me he refugiado en una película de 1973, ambientada a finales del siglo XVIII y rodada en glorioso 4:3. Ahora Empiezan los Gritos, dirigida por Peter Sykes y Roy Ward Baker, es ese tipo de cine que ya no se hace: pausado, atmosférico, sin prisa por llegar a ninguna parte porque sabe que el terror verdadero no necesita efectismos baratos ni lecciones morales prefabricadas. Solo necesita tiempo, silencio y una maldición familiar bien tejida.

Y ahí está el alivio: una hora y media sin que nadie intente reeducarte, sin representaciones forzadas, sin personajes que existen únicamente para cumplir una cuota. Solo una historia. Qué concepto tan revolucionario en 2025, ¿verdad?

Ahora Empiezan los Gritos (1973)

Maldiciones Familiares y Secretos Victorianos.-


La premisa es sencilla pero perturbadora: Catherine, recién casada con Charles Fengriffen, llega al castillo de su marido en 1795 y pronto descubre que la familia arrastra secretos oscuros. En su noche de bodas, algo antinatural la ataca. No voy a entrar en detalles para no arruinar la experiencia, pero digamos que la tradición gótica de casas malditas y linajes condenados encuentra aquí un terreno fértil. 😉

La película está basada en "Fengriffen", relato del escritor británico David Case incluido en su colección "Fengriffen and Other Stories". Case era un especialista en terror sobrenatural con un estilo marcadamente gótico, y su historia proporcionaba exactamente el tipo de material oscuro y perturbador que Amicus buscaba para sus producciones. Esa conexión entre literatura de terror clásica y cine de género es algo que la productora cultivó siempre, adaptando desde Poe hasta relatos contemporáneos con el mismo respeto por la atmósfera inquietante.

Amicus Productions, la mítica productora británica que nos regaló joyas del terror como "Tales from the Crypt" (1972), "Asylum" (1972) o "The House That Dripped Blood" (1971), se encargó de llevarla a la pantalla. Amicus tenía un sello particular: historias de antología, ambientaciones victorianas o eduardianas, y un enfoque más psicológico que visceral. Ahora Empiezan los Gritos no es una película de antología, pero mantiene ese espíritu: el terror no está en lo que ves, sino en lo que intuyes, en lo que se sugiere entre sombras y miradas inquietas.


El Ritmo de Otra Época (Y por qué eso no es un defecto).-


Lo primero que llama la atención es su ritmo. Hoy diríamos que es lenta, pero eso es juzgarla con ojos contaminados por el frenesí contemporáneo, por esa necesidad de dopamina cada quince segundos que nos ha convertido en espectadores con el síndrome de abstinencia permanente.

Esta película respeta los estándares de su época, donde el terror se construía con paciencia, dejando que la tensión se acumulara como una tormenta que sabes que va a estallar pero no cuándo. Y funciona. Las maldiciones y leyendas te van llevando, poco a poco, hacia el desenlace. Ni siquiera te das cuenta de lo que tarda en aparecer Peter Cushing. Cuando lo hace, como siempre, está impecable.

La ambientación es exquisita: cada plano respira siglo XVIII, desde los vestidos hasta la iluminación de velas que proyecta sombras inquietantes en los muros del castillo. La fotografía es impecable, con ese cuidado por la composición que ya no vemos en la era del plano-contraplano automático. Y la banda sonora... ah, la banda sonora. Es uno de esos trabajos que no llama la atención sobre sí mismo, pero que sostiene toda la atmósfera de la película. Cada nota musical está perfectamente colocada para mantenerte en vilo, para recordarte que algo malo acecha justo fuera de campo.

Ahora Empiezan los Gritos (1973)

Comus: El Presagio Literario Que Pocos Notan.-


Hay una escena curiosa, casi un guiño literario, en la que Stephanie Beacham (Catherine) aparece leyendo Comus, la obra de John Milton de 1634. Para quien no lo conozca, Comus es una mascarada sobre la virtud y la castidad: una joven es capturada por un hechicero seductor que intenta corromperla, pero ella resiste gracias a su pureza moral.

La conexión con la película no es casual. Catherine es también una mujer pura, recién llegada a un lugar donde fuerzas oscuras intentarán poseerla y corromperla. El libro funciona como presagio, como advertencia no escuchada. Es ese tipo de detalles que elevan una película más allá del simple entretenimiento: alguien pensó en cada elemento, en cada símbolo. No todo es casualidad en el cine que se toma en serio a sí mismo.

Stephanie Beacham - Retratos Dibujados de Javier
Stephanie Beacham - Retratos Dibujados de Javier

Peter Cushing y El Informal (O cómo arruinar tu propia inmersión).-


No puedo evitar sonreír al ver a Peter Cushing porque, inevitablemente, me vienen a la cabeza aquellos doblajes absurdos que hacían de él en El Informal, el programa de Telecinco (cuando se podía ver algo la tele), que Javier Capitán y Florentino Fernández hicieron entre 1998 y 2002. Recuerdo uno en concreto donde Cushing le pedía un euro a otro personaje, no se lo daba, y Cushing se volvía completamente loco. Mi sobrino y yo nos pasamos semanas riéndonos con eso.

Sé que esto no tiene nada que ver con la película, pero este blog va de sensaciones, y esa es una de las mías: la risa dentro del terror, el recuerdo divertido que se cuela en medio de la seriedad gótica. Es lo que tiene crecer con cierto tipo de televisión. La memoria es traidora y convierte a un actor serio en un meme involuntario. Cushing se lo merece más que nadie, claro, pero la ironía está ahí.

Ahora Empiezan los Gritos (1973)

Lo Que Falta (Y por qué no importa tanto).-


Seamos honestos: ninguna actuación destaca especialmente. Todos cumplen sin sobresalir. Stephanie Beacham está bien como la protagonista vulnerable, Peter Cushing hace lo que siempre hace (que ya es mucho), y el resto del reparto acompaña. La ambientación es exquisita, la fotografía impecable, pero todo eso, por sí solo, no construye una gran película.

Y Ahora Empiezan los Gritos no lo es. No está entre las mejores producciones de Amicus. No es una obra maestra del terror gótico. No va a cambiar tu vida ni tu forma de ver el cine.

Pero...

Ahora Empiezan los Gritos (1973)

Por Qué Ver Algo "No Memorable" (La paradoja del buen cine mediocre).-


Y aquí está el matiz importante: todavía se deja ver. Y eso, en 2025, es casi un milagro.

Si eres fan del cine de terror psicológico, si disfrutas con atmósferas cargadas y maldiciones familiares que se desarrollan sin prisa, esta hora y media te va a entretener. No le pidas más de lo que puede ofrecer. Han pasado más de cincuenta años, y eso se nota en ciertos convencionalismos narrativos y en una resolución que quizá hoy nos resulte previsible.

Pero hay algo honesto en su forma de contar la historia, algo que echo de menos en el cine actual: no intenta ser lo que no es. No hay pretensiones de profundidad filosófica ni de comentario social forzado. Es una película de terror gótico que quiere asustarte y perturbarte, y lo hace con los recursos de su época. Sin disculparse. Sin explicarte por qué deberías sentirte así.

Ahora Empiezan los Gritos (1973)

Lo que más valoro de Ahora Empiezan los Gritos es precisamente eso: su honestidad. En una era donde el entretenimiento está plagado de ideología empaquetada como si fuera arte, donde cada película debe llevar un mensaje "correcto" y cada personaje debe representar una causa, refugiarse en este tipo de cine es casi un acto de rebeldía. Aquí no hay agenda oculta. Solo hay una maldición, un castillo, y personas atrapadas en circunstancias que no comprenden.

Es cine sin pretensiones, sin sermones, sin intentar reeducarte. Y eso, hoy en día, es un lujo que no sabía que necesitaba hasta que lo tuve delante.

¿Es perfecta? No. ¿Es memorable? Tampoco. ¿Vale la pena? Sí. Porque a veces, lo que necesitas no es una obra maestra que te cambie la vida, sino simplemente una película honesta que te entretenga sin juzgarte, sin aleccionarte, sin pedirte permiso para existir.
Y en ese modesto objetivo, Ahora Empiezan los Gritos triunfa.

Y ahora te pregunto: ¿Cuándo fue la última vez que viste una película de terror que simplemente quisiera asustarte, sin necesidad de justificarse con mensajes sociales o representaciones forzadas? ¿Echas de menos ese cine que no te juzga, que no te alecciona, que simplemente te cuenta una historia? Me gustaría saber tu opinión.


Valoración #JaviFlim: 5,5


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