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jueves, 25 de diciembre de 2025

Twin Peaks: Fuego camina conmigo - Cuando la precuela te rompe por dentro

Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo

La mentira de los pueblos tranquilos.-


Twin Peaks nos vendió una postal perfecta: un pueblo pequeño, bosques frondosos, gente amable, tartas de cereza y ese café que te hacía sentir en casa. Pero David Lynch siempre supo que esa postal era mentira. Y con Fuego Camina Conmigo decidió quemar esa postal delante de nuestros ojos, obligándonos a mirar las cenizas.

Esta película no es para quien busca respuestas cómodas. Es para quien está dispuesto a mirar de cerca. Muy de cerca. Porque hay una frase de Caetano Veloso que se me quedó grabada mientras veía la película y que resume perfectamente lo que Lynch nos hace sentir: "Visto de cerca, nadie es normal". Y cuando digo nadie, es nadie. Ni los personajes de ficción ni, por supuesto, las personas reales que nos rodean cada día.


Una precuela que duele más que el original.-


Lo primero que hay que dejar claro: si no has visto la serie, no veas esta película. Sé que suena contradictorio. "Es una precuela, ¿no debería verla antes?" No. Rotundamente no. Esta película funciona precisamente porque ya conoces a Laura Palmer como cadáver, como misterio, como ausencia. Y ahora Lynch te obliga a conocerla como persona, como víctima, como alguien que está siendo destruida desde dentro mientras sonríe en las fotos del anuario escolar.

Ver esta película después de la serie es como recibir un puñetazo en el estómago cuando pensabas que ya habías procesado el dolor. Porque la serie te permitió cierta distancia emocional: Laura era el enigma a resolver, el motor de la trama. Pero aquí, Laura es real. Demasiado real. Y eso cambia todo.

Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo

Sheryl Lee: un papelón que te destroza.-


Hablemos claro: Sheryl Lee está magistral. No es solo que haga bien su trabajo, es que se mete tan dentro de Laura Palmer que te duele verla en pantalla. Ese papel está muy por encima de lo que habitualmente vemos en cine. Es un trabajo actoral que te remueve por dentro porque no hay trampa, no hay máscara interpretativa que te proteja de su dolor.

Laura en esta película no es la chica misteriosa de la serie. Es una adolescente atrapada en un infierno que no puede nombrar, adicta a todo lo que le permita no sentir, rodeada de gente que debería protegerla y que, en cambio, la ignora o la usa. Verla sonreír de día mientras por dentro se está desintegrando es brutal. Y Lee transmite esa fractura con una intensidad que te deja sin aliento.

Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo - Retratos Dibujados
Sheryl Lee - Retratos Dibujados de Javier

El ritmo Lynch: lento hasta que te atrapa.-


Si hay algo que caracteriza a David Lynch es su manera de narrar. Aquí no hay prisas. Los silencios duran más de lo que deberían, las escenas se alargan hasta incomodarte, los personajes se mueven como si el tiempo tuviera otra textura. Y sí, hay momentos en los que piensas "venga ya, avanza", pero entonces entiendes que ese ritmo pausado es deliberado, porque Lynch no quiere que consumas la historia, quiere que la sientas.

La película empieza con la investigación de la muerte de Teresa Banks. Caras nuevas, los mismos problemas jurisdiccionales de siempre entre federales y policía local. Y ahí Lynch nos va preparando, metiéndonos en ese ambiente de paranoia y extrañeza que caracteriza su cine. Personajes siniestros que hablan en acertijos, símbolos que no terminas de entender, una sensación constante de que algo horrible está a punto de pasar.

Y entonces, un año después en la cronología de la historia, llegamos a Twin Peaks. Y todo cobra sentido. O más bien, todo se vuelve más inquietante.

Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo

Los personajes del FBI: rarezas necesarias.-


Una de las cosas que gusta de la película es cómo profundiza en los personajes del FBI que ya conocíamos de la serie. Esas paranoias, esas rarezas que en la serie podían parecer simple excentricidad aquí adquieren otra dimensión. Lynch nos está diciendo algo importante: para investigar el horror, hay que estar un poco roto por dentro. Para ver lo que otros no ven, hay que habitar los márgenes de la cordura.

Y eso es algo que la película hace muy bien: no nos da personajes planos, nos da personajes complejos, dañados, con sus propias obsesiones y miedos. Porque al final, todos estamos intentando mantener la compostura mientras por dentro somos un desastre.

Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo

La máscara social: lo que mostramos y lo que somos.-


Aquí es donde la película trasciende lo puramente cinematográfico y se convierte en un espejo incómodo de la realidad. Porque todos los personajes de Twin Peaks tienen una vida pública impecable y una vida privada que es un lodazal. Laura es la estudiante modelo que por la noche se hunde en drogas y sexo. Los adultos que deberían cuidarla son depredadores o cómplices por omisión. El pueblo entero es una mentira colectiva donde todos fingen no ver lo que está pasando.

Y eso, desgraciadamente, no es ficción. Hace poco he tenido un nuevo revés en mi vida, protagonizado por alguien que se presenta como profundamente cristiano, con valores inquebrantables, siempre dispuesto a dar sermones sobre la moral y el bien. Pues bien, resulta que es una miserable basura como ser humano. Y no es un caso aislado. Es de los más normal.

Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo

La mayoría de la gente prefiere aparentar antes que mostrar su verdadero yo. Prefiere la comodidad de la máscara social antes que la valentía de la autenticidad. Y eso es una pena, porque al final confirma algo desolador: hay muy poca gente auténtica ahí fuera. Muy poca gente que sea por fuera lo que dice ser por dentro.

Twin Peaks, y especialmente esta película, funciona como radiografía emocional de esa hipocresía. Lynch nos obliga a mirar de cerca. Y visto de cerca, efectivamente, nadie es normal. Todos tenemos nuestras oscuridades, nuestras contradicciones, nuestras mentiras. La diferencia está en si las reconocemos o si construimos fachadas cada vez más elaboradas para esconderlas.

Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo

Una precuela que se ve después (y tiene todo el sentido).-


Insisto en esto porque es importante: aunque los acontecimientos de la película son anteriores a los de la serie, es fundamental verla después. No solo porque la película desvela cosas que te pueden arruinar la experiencia de la serie, sino porque emocionalmente funciona mejor así.

Primero necesitas formarte tu propia opinión sobre los personajes, habitar Twin Peaks desde la distancia del misterio, construir tus propias teorías. Y después, cuando crees que ya lo tienes todo procesado, Lynch te pega este mazazo emocional que te obliga a reinterpretar todo lo que viste.

Es un ejercicio de crueldad narrativa, pero también de honestidad brutal. Lynch no nos deja escapar con la comodidad del enigma resuelto. Nos dice: ahora que sabes quién mató a Laura Palmer, déjame mostrarte lo que realmente importa, que es cómo vivió y cómo sufrió.

Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo

¿Por qué esta película sigue importando?


Porque habla de cosas que nos atraviesan como sociedad. Del abuso que se esconde detrás de las puertas cerradas. De las víctimas a las que nadie escucha porque resulta más cómodo no escucharlas. De los pueblos, ciudades y familias que prefieren mantener las apariencias antes que enfrentar el horror que tienen delante.

Y también porque Lynch entiende algo fundamental sobre el mal: no siempre llega vestido de villano evidente. A veces habita en personas que por fuera parecen normales, que tienen trabajos respetables, que van a misa los domingos o que sonríen en las fotos familiares. El mal, nos dice Lynch, no es siempre espectacular. A veces es silencioso, cotidiano, aceptado.

Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo

Reflexión final.-


Fuego Camina Conmigo no es una película fácil. Es lenta, incómoda, a ratos dolorosa. No te va a hacer sentir bien. Pero si estás dispuesto a mirar de cerca, si estás dispuesto a enfrentarte a esa incomodidad, te va a dejar algo importante: la certeza de que las apariencias son siempre mentira y de que detrás de cada fachada perfecta suele haber grietas importantes.

Lynch no nos da respuestas. Nos da preguntas. Y las preguntas importantes siempre duelen más que las respuestas cómodas.

¿Cuántas máscaras llevas puestas en tu día a día? ¿Cuántas veces has preferido aparentar antes que ser? ¿Y cuántas veces has mirado hacia otro lado cuando alguien cerca de ti estaba hundiéndose, porque reconocerlo hubiera sido demasiado incómodo?


Valoración #JaviFlim: 7,5


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