Survivor es una de esas películas en las que el fin justifica los medios. O sea, que lo que sucede a lo largo de la trama es irrelevante o importa poco con tal de conseguir el objetivo final.
Milla Jovovich es la protagonista de una historia de conspiraciones y terrorismo. Ella trabaja en el departamento de estado en la embajada norteamericana en Londres y sospecha de algunos movimientos extraños que se están produciendo allí. Durante una celebración de cumpleaños con los compañeros de trabajo, un atentado contra sus vidas la coloca, por casualidad, en una posición sospechosa. Perseguida por todos se verá abocada a huir a la vez que tendrá que impedir el brutal atentado que se ha preparado.

