
El horror disfrazado de entretenimiento.-
¿Qué harías si dos desconocidos llamaran a tu puerta haciéndose pasar por policías y, al dejarles entrar, descubrieras que son psicópatas dispuestos a someterte a una serie de juegos macabros? Esa es la premisa de Wolf, una serie británica de la BBC estrenada en julio de 2023 que fusiona thriller psicológico, humor negro y violencia extrema en un cóctel tan perturbador como adictivo.
Basada en la séptima novela de la saga del inspector Jack Caffery escrita por Mo Hayder, la serie nos presenta a un detective atormentado interpretado por Ukweli Roach, obsesionado con el vecino al que cree responsable del asesinato de su hermano pequeño hace veinticinco años. Paralelamente, en una aislada mansión de Monmouthshire, la acomodada familia Anchor-Ferrers —encabezada por una excelente Juliet Stevenson junto a Owen Teale y Annes Elwy— se ve atrapada en una pesadilla cuando dos jóvenes psicópatas irrumpen en su hogar.

Cuando el trauma se encuentra con la crueldad.-
La serie funciona en dos niveles narrativos que convergen de manera inquietante. Por un lado, tenemos a Jack Caffery, un hombre destrozado por dentro que vive con la certeza de saber quién mató a su hermano pero sin poder probarlo. Su dolor se ha transformado en una obsesión destructiva que contamina cada aspecto de su vida, incluyendo su relación de pareja. Es el retrato de alguien que ha permitido que el pasado devore su presente.
Por otro lado, la familia Anchor-Ferrers representa todo lo contrario: comodidad, estabilidad, una vida perfecta... hasta que dos desconocidos que se hacen llamar Molina y Honey —interpretados magistralmente por Iwan Rheon y Sacha Dhawan— transforman su mansión en un escenario de tortura psicológica. Es ese mismo terror primario de Los Extraños: desconocidos que violan tu espacio más íntimo sin razón aparente, simplemente porque pueden.
La maldad como espectáculo.-
Aquí es donde Wolf muestra su verdadera naturaleza retorcida. Los juegos a los que someten los villanos a sus víctimas son progresivamente más sádicos, más perversos, más diseñados para quebrar no solo el cuerpo sino la mente. Y lo hacen con una sonrisa, con humor negro, rompiendo ocasionalmente la cuarta pared para recordarnos que nosotros, los espectadores, somos tan cómplices como ellos.
Si has visto Secuestrados o Eden Lake, sabes de qué va esto: violencia escalada, crueldad sin motivo aparente, y esa sensación de impotencia absoluta que te hace retorcerte en el sofá. Wolf bebe de esa tradición del thriller británico más oscuro, donde la maldad no necesita justificación elaborada, simplemente existe y te devora.
La serie tiene claras influencias de Funny Games, la película de Michael Haneke que también explora cómo la violencia se convierte en entretenimiento. De hecho, Wolf hace varios guiños a Haneke: el uso del control remoto para "rebobinar" escenas, los villanos que se dirigen directamente a la cámara, esa sensación constante de que estamos siendo juzgados por disfrutar del horror que presenciamos.
Pero donde Haneke era austero y filosófico, Wolf es excesiva y visceral. Aquí no hay sutileza, hay sangre. No hay pausas contemplativas, hay acción desquiciada. Es Haneke pasado por el filtro del thriller británico más oscuro, con momentos que rozan lo absurdo sin perder nunca esa tensión asfixiante.

Actuaciones que sostienen el caos.-
Iwan Rheon y Sacha Dhawan están brutalmente efectivos como Molina y Honey. Rheon, que ya nos aterrorizó como Ramsay Bolton en Juego de Tronos, vuelve a demostrar que sabe encarnar la maldad con una mezcla inquietante de carisma y psicopatía. Dhawan aporta ese toque de humor negro que hace que los momentos más grotescos resulten aún más perturbadores.
Juliet Stevenson, atada a una mesa de cocina durante prácticamente toda la serie, logra transmitir el terror, la indignación y finalmente la resignación de alguien que ve cómo su mundo perfecto se desmorona pieza a pieza.
El problema de las dos tramas.-
La debilidad de Wolf radica en cómo gestiona sus dos líneas narrativas. Mientras el secuestro de la familia Anchor-Ferrers es pura adrenalina y tensión, la investigación de Caffery resulta a veces demasiado atormentada, demasiado oscura, como si el personaje estuviera constantemente al borde del colapso emocional. La conexión entre ambas tramas, cuando finalmente se revela, funciona... pero requiere que aceptemos coincidencias demasiado convenientes.
Además, la serie se empeña en introducir elementos sobrenaturales o místicos —como la figura del Hombre Caminante— que no acaban de encajar del todo en el tono general. Es como si los guionistas no se decidieran entre hacer un thriller policial realista o adentrarse en territorios más abstractos y simbólicos.

Violencia, previsibilidad y la puerta abierta al futuro.-
La verdad es que Wolf está bien producida. Te mete en la cabeza del investigador atormentado que carga con su propio equipaje emocional. Al final resulta algo previsible, aunque la maldad de Molina y Honey te atrapa y quedas esperando a ver qué nueva depravación se les ocurre. No alcanza el nivel de Funny Games —que sigue siendo la obra maestra del género—, pero cumple su función y, como mencioné, han dejado la puerta abierta para más temporadas que, de momento, no van a salir.
El problema es que, pasados los tres primeros episodios, empiezas a intuir hacia dónde va todo. Los giros están bien ejecutados, pero no son tan sorprendentes como deberían. Y el final, aunque satisfactorio, deja demasiadas preguntas abiertas en un intento evidente de preparar el terreno para una segunda temporada.
El placer culpable de la crueldad ajena.-
Wolf no es para estómagos sensibles. Es una serie que te hace preguntarte por qué sigues viendo, por qué no apartas la mirada cuando deberías. Y esa incomodidad es precisamente su mayor logro. Nos recuerda que hay algo profundamente perturbador en nuestra fascinación por el sufrimiento ajeno, especialmente cuando está bien filmado, bien actuado, bien iluminado.
Es entretenimiento brutal que no escatima en sangre, violencia psicológica y situaciones que te harán retorcerte en el sofá. Pero también es una serie que sabe lo que es y no se disculpa por ello. Si Funny Games te hizo reflexionar sobre tu papel como espectador de la violencia, Wolf simplemente acepta que vas a mirar... y te da todo el horror que viniste a buscar.
¿Has sentido alguna vez que el entretenimiento te juzga por disfrutarlo? ¿Crees que hay límites en lo que una serie debería mostrarnos? Comparte tu opinión en los comentarios. Me encantaría saber si Wolf te hizo sentir tan incómodo como a mí... o si, como yo, no pudiste dejar de verla hasta el final.
Valoración #JaviFlim: 5,5

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