
Hay películas que te marcan, te dejan una huella imborrable en el alma. Y luego está "Melancolía" de Lars von Trier, que no solo te marca: te atraviesa como una lanza ardiente, te desnuda emocionalmente y te deja contemplando el abismo de tu propia existencia. Esta segunda entrega de la trilogía de la depresión del cineasta danés no es simplemente una película sobre el fin del mundo; es un espejo implacable que refleja nuestros propios apocalipsis internos.

