
A veces uno se castiga solo. No hay otra explicación. Sabía perfectamente lo que me podía encontrar, tenía todas las señales de alarma encendidas y aun así me senté a verla hasta el final. Así soy yo. Arachnid (2001) es, con toda la honestidad del mundo, de lo peor que he visto en mucho tiempo, pero como siempre digo: de lo malo también se aprende. Lo que aprendes aquí es a reconocer una mala película antes de que empiece.