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jueves, 23 de julio de 2015

Lifeforce (1985): Vampiros Espaciales, Erotismo y el Apocalipsis que Marcó los Ochenta

Fuerza Vital - Lifeforce (1985)

Cuando el Cometa Halley Trajo el Fin del Mundo.-


En 1985, mientras el mundo esperaba ansioso el paso del Cometa Halley en 1986, Tobe Hooper nos regaló algo inesperado: una vampira extraterrestre desnuda capaz de desatar el apocalipsis zombi en Londres. Y funcionó. Al menos para quienes éramos lo suficientemente jóvenes como para que esa mezcla explosiva de terror, ciencia ficción y erotismo nos golpeara como un meteorito en plena adolescencia.

Lifeforce (Fuerza Vital) es una de esas películas que dejan huella. La vi por primera vez hace tres décadas y me impresionó, no solo por la espectacular belleza de Mathilda May —seamos honestos, fue la comidilla durante semanas entre chavales y no tan chavales—, sino porque conseguía algo difícil: fundir dos géneros que me apasionan, el terror y la ciencia ficción, sin que ninguno perdiera intensidad.

Retratos Dibujados de Javier
Retratos Dibujados de Javier - Mathilda May

El Experimento de Tobe Hooper: Pulp Espacial y Vampirismo.-


Basada en la novela Los Vampiros del Espacio de Colin Wilson, la película tomó una dirección arriesgada bajo la batuta de Tobe Hooper, quien tras el éxito de Poltergeist en 1982 decidió rendirle homenaje al cine pulp de los años 50 y 60. Wilson, el autor original, terminó renegando del resultado. Y se entiende: Hooper convirtió su novela en un espectáculo visual desatado, más interesado en el impacto sensorial que en la fidelidad literaria.

El guion estuvo a cargo de Dan O'Bannon (nada menos que Alien, el 8º Pasajero) y Don Jakoby, lo que garantizaba una sólida estructura narrativa detrás del caos visual. Y hablando de caos visual: los efectos especiales y el maquillaje fueron obra maestra pura. No es casualidad que ganaran el premio en el Festival de Sitges de 1985. Las caracterizaciones de los cuerpos momificados absorbidos por los vampiros alienígenas, la animatrónica, la iluminación elegante de cada escena... todo estaba pensado. El artista que siempre ha vivido dentro de mí se fijó en esos detalles que algunos dejaron pasar.

Y no puedo olvidar la banda sonora: una de las últimas composiciones de Henry Mancini, que le da un toque épico y mágico a la trama, elevando cada secuencia con esa elegancia que solo él sabía imprimir.

Fuerza Vital - Lifeforce - Mathilda May (1985) Fuerza Vital - Lifeforce - Mathilda May (1985)

Fuerza Vital - Lifeforce - Mathilda May (1985) Fuerza Vital - Lifeforce - Mathilda May (1985)

Mathilda May: La Vampira que Nadie Olvida.-


Seamos muy honestos: Mathilda May fue el anzuelo perfecto para esta película. Desnuda durante gran parte del metraje, su presencia no era solo erótica, era perturbadora. Su personaje, la vampira espacial, camina por los pasillos de una base militar británica completamente desnuda, absorbiendo la fuerza vital de cualquiera que se cruce en su camino. Y lo hace con una mezcla de inocencia alienígena y depredación absoluta que resulta hipnótica.

May no tenía una carrera demasiado conocida entonces —más tarde la veríamos en La Teta y la Luna o en Chacal—, pero aquí dejó una marca indeleble. El tiempo la ha tratado mejor a ella que a la propia película, pero su trabajo en Lifeforce sigue siendo inolvidable.

Del resto del elenco destacan Steve Railsback, más conocido por interpretar al psicópata Ed Gein en el año 2000, y un breve pero efectivo papel de Patrick Stewart, quien alcanzaría la fama mundial como el Capitán Picard en Star Trek: La Nueva Generación y el Profesor Xavier en los X-Men.


La Trama: Del Espacio al Apocalipsis Zombi.-


La nave espacial Churchill viaja al encuentro del Cometa Halley cuando descubre algo inesperado: una nave extraterrestre oculta en la cola del cometa. La tripulación, liderada por el comandante Carlsen (Railsback), decide investigar. Dentro encuentran tres cuerpos humanoides —dos hombres y una mujer— completamente desnudos, suspendidos en urnas de cristal.

Deciden llevar a los especímenes a la Tierra. Gran error.

La mujer despierta y comienza a absorber la fuerza vital de quienes la rodean, dejándolos como cadáveres momificados que, a su vez, despiertan convertidos en zombis-vampiro sedientos de energía humana. Londres se convierte en un infierno. El caos se apodera de la ciudad en una epidemia imparable que amenaza con extenderse al resto del planeta.

Fuerza Vital - Lifeforce (1985)
Cartel japonés de Lifeforce

Treinta Años Después: La Nostalgia y sus Límites.-


He vuelto a ver Lifeforce en 2015, treinta años después de mi primera vez, y admito algo que duele un poco: la película ya no tiene su esencia original. Siempre digo que cuando ves un film de hace décadas debes ponerte en situación, intentar verlo con la perspectiva de la época. Pero hay una comparación inconsciente inevitable: lo que te hizo sentir entonces y lo que sientes ahora.

El guion, que recordaba más sofisticado, resulta más infantil de lo que pensaba. Los efectos especiales, aunque técnicamente sólidos, ya no impresionan de la misma manera. El ritmo, que entonces me pareció trepidante, ahora se siente irregular, con altibajos que no recordaba.

Pero esto no significa que Lifeforce haya perdido su valor. Sigue siendo una película que marcó algo en mí. Es un testigo de una época donde el cine de género se atrevía a mezclar elementos sin miedo al ridículo, donde el erotismo podía convivir con el terror cósmico, donde los directores apostaban fuerte aunque eso significara el fracaso comercial.

Y fracasó, vaya que si fracasó. La película no tuvo éxito de taquilla, probablemente porque su carga erótica explícita y su tono pulp la hacían demasiado excéntrica para el público generalista de 1985. Pero con el tiempo se ha convertido en una película de culto, reivindicada por quienes valoramos ese cine valiente y desacomplejado que ya no se hace.

Veredicto Final.-


Si no has visto Lifeforce, te recomiendo que lo hagas. No esperes una obra maestra, pero sí prepárate para una experiencia única: vampiros espaciales, desnudos integrales, Londres en llamas, zombis desatados y una banda sonora épica de Henry Mancini. Es cine de los ochenta en estado puro, con todo lo bueno y lo malo que eso implica.

Para mí, verla de nuevo ha sido un ejercicio de nostalgia agridulce. Ya no me impresiona como entonces, pero la guardo con cariño. Es parte de mi historia cinéfila, de esa época en la que descubrías películas que te marcaban sin saber muy bien por qué.

Treinta años después, sigo recordando a Mathilda May caminando desnuda por esos pasillos. Sigo recordando el caos final en Londres. Sigo recordando por qué me enamoré del cine de género.
Y eso, al final, es lo que importa.

¿Y tú? ¿Recuerdas la primera vez que viste Lifeforce? ¿Te marcó tanto como a mí o fue una decepción? Y si no la has visto aún, ¿te atreves con esta locura de vampiros espaciales y erotismo ochentero? Cuéntamelo en los comentarios. Me encantaría saber si soy el único nostálgico que sigue recordando esta joya rara con cariño.


Valoración #JaviFlim: 7,0


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