
Tu ordenador está encendido. Tienes varias ventanas abiertas. Alguien, en algún lugar, podría estar viéndolo todo. No es ciencia ficción, es el punto de partida de Open Windows, un thriller que en 2016 resulta más inquietante que entretenido, precisamente porque lo que plantea no está tan lejos de lo que ya ocurre. Y eso, aunque la película tenga fallos evidentes, es suficiente para que merezca tu atención.
La trampa del fan y la puerta que nunca debiste abrir.-
Nick (un solvente Elijah Wood) es el administrador de una web de fans de Jill Goddard (Sasha Grey), la actriz más popular del momento. Ha ganado en un concurso online una cena con ella y está, comprensiblemente, eufórico. Lo que no sabe es que esa euforia va a convertirse en el anzuelo perfecto para alguien que lleva tiempo preparando algo mucho más oscuro.
Cuando recibe la llamada de un tal Chord comunicándole que Jill ha cancelado la cena, la "compensación" que le ofrece a cambio es la posibilidad de espiarla a través de su portátil. Las cámaras del auditorio, el teléfono de ella, múltiples fuentes de vídeo y audio, todo disponible en una cascada de ventanas abiertas en su pantalla. Nick acepta. Y ahí empieza el problema.
Una película dentro de una pantalla.-
Uno de los elementos más interesantes de Open Windows es formal: toda la película transcurre dentro de la pantalla del ordenador de Nick. No hay planos cinematográficos convencionales. Lo que ves es lo que él ve: ventanas, interfaces, streams de vídeo, cámaras hackeadas. Es un recurso narrativo que en 2013 era bastante novedoso y que tiene la virtud de hacer que el espectador se sienta cómplice involuntario de la situación, igual que Nick. Estás mirando lo que no deberías mirar, igual que él.
Ese diseño de producción es, de lejos, lo más ambicioso de la película. Y también lo que la distingue de otros thrillers del género tecnológico, en los que la informática es solo un decorado. Aquí es la estructura narrativa entera.

El thriller tecnológico que ya no es ficción.-
En los últimos años están proliferando las películas que exploran no lo que la tecnología puede hacer, sino lo que alguien con malas intenciones puede hacer con ella. Ya en Eliminado comentaba que el género está buscando nuevos argumentos en ese territorio, aunque con resultados desiguales. Open Windows es más ambiciosa en su concepción: más suspense, más erotismo, más capas.
Lo que plantea no es nuevo como idea, pero sí como ejecución. ¿Te acuerdas del escándalo de las fotos de celebrities a las que habían hackeado sus teléfonos y cuyas imágenes corrieron por internet como la pólvora? La curiosidad morbosa del público, la facilidad con la que se comparte lo que no debería compartirse, la sensación de que mirar no tiene consecuencias... Open Windows usa exactamente esa dinámica, pero con un propósito oculto detrás.

Ambición que no acaba de cerrar.-
El problema de la película es su segundo acto. El desarrollo inicial es sólido y la tensión está bien construida, pero a medida que avanza, los giros se acumulan de manera innecesaria y la trama se pierde en su propio laberinto. Lo que empezaba siendo un thriller contenido y perturbador termina en un exceso de vueltas que diluye bastante lo que había conseguido. Es una lástima, porque el material de partida daba para más.
Elijah Wood hace lo que puede con un personaje que oscila entre la ingenuidad y la complicidad, y Sasha Grey cumple con solvencia en un papel que exige mucho más presencia que interpretación. El conjunto funciona mientras se mantiene dentro de los límites que se había marcado.

Estamos expuestos, y en parte es culpa nuestra.-
Lo que más me queda de Open Windows no es el thriller en sí, sino la reflexión que hay debajo. Estamos expuestos, casi de manera voluntaria, a dejar puertas abiertas en nuestras vidas digitales. Redes sociales, cámaras conectadas, dispositivos que escuchan, cuentas con contraseñas ridículas. No hace falta ser un psicópata con recursos para encontrar la grieta. Y eso, aunque la película no lo resuelva bien, es un pensamiento que se queda contigo después de los créditos.

Si el territorio de la vigilancia y el control digital te genera la misma incomodidad que a mí, en Circuito Cerrado encontrarás un thriller que trabaja esa misma inquietud desde un ángulo más institucional y quizás con mayor solidez narrativa.
No es una buena película, pero es innegable que es interesante. A veces eso es suficiente para justificar el visionado.
¿Crees que somos conscientes de lo que dejamos expuesto en nuestras pantallas? Me gustaría saber tu opinión en los comentarios.
Valoración #JaviFlim: 5,0

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