
Cuando una franquicia se convierte en familia.-
Mantener viva una saga durante catorce años no es casualidad. Desde aquella primera película en 2001, A Todo Gas ha mutado de carreras callejeras a operaciones de alto riesgo que desafían cualquier lógica. Y aquí seguimos, en la séptima entrega, con más de 57 millones de seguidores en Facebook esperando el siguiente derrape imposible.
Pero esta vez hay algo diferente. Algo que pesa más que todos los efectos especiales del mundo.
La sombra de una tragedia real.-
Paul Walker murió el 30 de noviembre de 2013 en un accidente de coche, irónicamente mientras rodaba una película sobre coches. La producción se detuvo. El equipo se tambaleó. ¿Cómo continuar sin uno de los pilares de la saga?
La respuesta llegó en abril de 2015: terminaron la película con sus hermanos Caleb y Cody como dobles de cuerpo, efectos digitales que sustituyen rostros, planos lejanos, caras entre sombras. Y funcionó. Si no supieras la tragedia, apenas lo notarías. Pero sabiéndolo, cada aparición de Brian O'Conner duele un poco más.

Entretenimiento sin complejos.-
Intentar juzgar estas películas desde la crítica cinematográfica tradicional es perder el tiempo. A Todo Gas 7 no pretende ser El Padrino. Su objetivo es claro y descarnado: entretener. Coches voladores, tiroteos interminables, mujeres espectaculares, tuning de museo, localizaciones de ensueño y un presupuesto de 190 millones de dólares que se ven en cada explosión.
El argumento es sencillo: tras los eventos de la sexta entrega, Dom (Vin Diesel) intenta ayudar a Letty (Michelle Rodriguez) a recuperar su memoria mientras Brian (Paul Walker) se adapta torpemente a la vida familiar junto a Mia (Jordana Brewster) y su hijo. Pero la calma dura poco. Deckard Shaw (Jason Statham) quiere venganza por lo que le ocurrió a su hermano en Londres, y Frank Petty, alias "Mr. Nobody" (Kurt Russell), necesita que el equipo rescate a una hacker secuestrada y recupere "El Ojo de Dios", un sistema de vigilancia global capaz de rastrear a cualquier persona en tiempo real.
Dos tramas, una misión: sobrevivir.
Física opcional, diversión garantizada.-
La película es un carrusel de acción desatada. Efectos especiales que desafían la gravedad, peleas coreografiadas como ballets violentos, coches saltando entre rascacielos en Abu Dhabi a cientos de metros de altura. Isaac Newton estaría revolviéndose en su tumba, pero a nadie le importa. Las licencias que se toman son tan descaradas que casi resultan honestas.
James Wan, más conocido por sus películas de terror (Saw, Expediente Warren), se atreve con la acción y lo hace con personalidad. Hay momentos visualmente espectaculares, aunque a veces el exceso de edición y efectos digitales diluyen la tensión.
Dura más de dos horas, pero no se hacen largas. El ritmo es frenético. No hay tiempo para pensar, solo para dejarse arrastrar por la corriente de adrenalina y disparos. Incluso las absurdas licencias informáticas que se toman con "El Ojo de Dios" resultan casi cómicas si las analizas un segundo más de la cuenta.
El adiós que nadie quería dar.-
Y entonces llega el final.
Después de tanto ruido, tanta explosión, tanto espectáculo vacío... la película se detiene. Y respira. Y nos mira a los ojos.
El personaje de Brian O'Conner se despide de la saga sin cerrar ninguna puerta, pero todos sabemos que es un adiós definitivo. La secuencia final es un homenaje sincero, emotivo y respetuoso a Paul Walker. No hay manipulación barata, no hay golpes bajos. Solo gratitud.
Vin Diesel dice en la película: "No importa dónde estés... Si a medio kilómetro o al otro lado del mundo, siempre estarás conmigo y siempre serás mi hermano".
Y en ese momento, la frontera entre ficción y realidad se difumina. No es Dom hablándole a Brian. Es Vin despidiéndose de Paul. Es la saga despidiéndose de uno de sus pilares. Es el público despidiéndose de un actor que nunca fue un gran intérprete, pero que conectó con millones de personas a través de una sonrisa sincera y un personaje noble.

¿Vale la pena?.-
Si buscas profundidad, vete a otro sitio. Si buscas un cine que te haga reflexionar sobre la condición humana, esto no es para ti. Pero si quieres dos horas de desconexión absoluta, acción sin complejos y un cierre emocional inesperadamente efectivo, A Todo Gas 7 cumple.
No es una obra maestra. Pero tampoco pretende serlo. Es entretenimiento puro, honesto en su falta de pretensiones, y un adiós digno a alguien que se fue demasiado pronto.
¿Recuerdas la última vez que una película de acción te hizo llorar? ¿Cómo te despediste de Paul Walker cuando viste esta película? Déjame tu experiencia en los comentarios. A veces, el cine nos recuerda que detrás de los personajes hay personas reales, y eso duele más que cualquier accidente CGI.
Valoración #JaviFlim: 6,0
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