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jueves, 10 de septiembre de 2015

Infectados (Carriers, 2009): Las normas que te salvan también pueden destruirte

Cartel español de Infectados (Carriers, 2009) con tres supervivientes con mascarilla en un paisaje devastado

Una ópera prima española que llegó desde América.-


Infectados es la primera película de los hermanos Álex y David Pastor, cineastas españoles que llegaron al largometraje con experiencia previa en el cortometraje, entre ellos La Ruta Natural, un trabajo que ya mostraba un guion sólido y una mirada propia. Con este debut se sitúan en ese territorio incómodo que mezcla el cine de terror con trasfondo social y el drama postapocalíptico, sin quedarse del todo en ninguno de los dos.

Un detalle curioso: la película se terminó de rodar en 2007 pero no llegó a los cines hasta septiembre de 2009, porque la productora decidió esperar a que primero se estrenara la nueva Star Trek de J.J. Abrams. El motivo era simple: aprovechar el tirón del joven Chris Pine, protagonista de ambas. Una de esas decisiones puramente comerciales que dicen mucho de cómo funciona la industria.

Las normas como única ley.-


La película arranca sin preámbulos. Cuatro jóvenes circulan a toda velocidad por carreteras secundarias de una América devastada. Un virus mortal está acabando con la humanidad y ellos han establecido sus propias normas de supervivencia, un código estricto cuyo único propósito es mantenerlos con vida. Su mayor amenaza no son los infectados en sí mismos, sino cualquier contacto humano que pueda romper la burbuja de seguridad que se han construido.

Los cuatro protagonistas de Infectados (2009) con mascarillas en una carretera desierta americana

El problema llega cuando la realidad obliga a improvisar. Al quedarse sin gasolina se ven forzados a interactuar con un desconocido, un padre con una hija infectada, y a partir de ese momento las normas empiezan a chocar contra algo mucho más difícil de controlar: la humanidad, el instinto, la culpa y los vínculos fraternales que se tensan hasta el límite.

Un apunte sobre las mascarillas.-


Hay un detalle en la película que me ha chirriado desde el primer momento. Los protagonistas usan mascarillas en espacios abiertos como medida de protección frente al virus. El problema es que cualquiera que haya leído algo sobre el tema sabe que una mascarilla convencional no detiene un virus. La diferencia de tamaño entre un virus y los poros de una mascarilla estándar es tan grande que la protección es prácticamente nula, algo parecido a intentar detener garbanzos con una portería de fútbol. Las mascarillas tienen su utilidad real en un quirófano, donde evitan que los esputos o el sudor del médico contaminen una herida abierta. Para otra cosa, son más símbolo que escudo.

La película usa ese símbolo porque funciona visualmente y porque el espectador lo acepta sin cuestionarlo. Pero es uno de esos detalles que, si te paras a pensar, resquebraja un poco la credibilidad del conjunto.



Un drama fraternal con envoltorio de terror.-


El mayor acierto de Infectados es precisamente lo que la aleja del género. Los hermanos Pastor no están interesados en los sustos fáciles. Lo que les importa es el conflicto entre los dos hermanos protagonistas, sus diferencias de carácter, sus carencias, el amor que convive con la tensión en un tira y afloja que sostiene la trama mejor que cualquier escena de acción.

Chris Pine ya apuntaba aquí las maneras que lo llevarían a encarnar al joven Kirk en Star Trek. Hay en su personaje la misma energía impulsiva, la misma tendencia a actuar antes de pensar, que lo hace magnético y peligroso a partes iguales. La fotografía de Benoît Debie tiene una factura muy por encima de lo que el presupuesto haría esperar, y da al conjunto una textura visual que merece atención.

Escena nocturna perturbadora con un perro sobre una cama en Infectados (Carriers, 2009)

Como ópera prima, supera el aprobado. Como película de terror, se queda corta. La carga psicológica está ahí, pero necesita más tensión sostenida, más valentía en algunos giros que la película intuye pero no termina de ejecutar. Entretiene y deja cierto poso, aunque podría haber dado bastante más de sí.

Si te interesa este tipo de cine que usa la supervivencia como espejo de la condición humana, 28 Días Después sigue siendo la referencia del género, y La Tierra de los Muertos Vivientes explora un territorio temático similar con otro enfoque.

¿Tú también te quedaste con esa sensación de que prometía más de lo que dio? ¿O hay algo en su manera de retratar el instinto de supervivencia que te llegó más de lo esperado? Cuéntamelo en los comentarios.


Valoración #JaviFlim: 5,5


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