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viernes, 18 de septiembre de 2015

La Tierra de los Muertos Vivientes: Romero vuelve con zombis que piensan y una sátira que duele

Cartel panorámico oficial de La Tierra de los Muertos Vivientes (2005) con la horda de zombis liderada por Big Daddy

Estamos en septiembre de 2015 y el fenómeno zombi no da señales de agotarse. The Walking Dead arranca su sexta temporada, Fear The Walking Dead acaba de estrenarse, y los caminantes siguen siendo el subgénero más explotado de la televisión y el cine. Es precisamente en este momento de sobredosis de podridos cuando tiene más sentido volver a los orígenes y revisar la película que en 2005 intentó darle una vuelta de tuerca al concepto: La Tierra de los Muertos Vivientes, de George A. Romero, el hombre que inventó todo esto.

El padre del muerto viviente moderno.-


Fue en 1968 cuando Romero estrenó La Noche de los Muertos Vivientes, la película que fijó para siempre las reglas del género: muertos que caminan, que se alimentan de carne humana y que solo pueden detenerse destruyendo su cerebro. Un subgénero de terror gore, de vísceras y sangre, que desde entonces no ha parado de crecer. La Tierra de los Muertos Vivientes (2005) es la cuarta entrega de su saga personal con los no-muertos, y la más ambiciosa en términos de producción, con un presupuesto de 15 millones de dólares que le permitió incorporar caras conocidas como Simon Baker (nuestro El Mentalista), John Leguizamo, Dennis Hopper y Asia Argento.

Si el terror de los 80 es tu territorio natural, en 10 películas de terror de los 80 encontrarás el contexto del que Romero es padre fundador.


Curiosidad que dice mucho del contexto político del momento: la película estaba lista para estrenarse en 2001, pero la conmoción provocada por el 11-S hizo que la productora la retrasara hasta 2005. Una película sobre el colapso de la civilización y la brutalidad humana no era lo que el mercado norteamericano quería ver en aquel momento.

Zombis con voluntad propia, y eso lo cambia todo.-


Lo que distingue a esta entrega de las anteriores de Romero es su premisa central: aquí los zombis tienen voluntad. No son masa irreflexiva que avanza por instinto. Hay en ellos algo parecido a una conciencia rudimentaria, un impulso que los lleva a reclamar lo que sienten que les pertenece. Y eso, en el contexto de la sátira social que Romero construye, lo convierte en algo más interesante que un simple festival de vísceras.

John Leguizamo y Simon Baker en una escena nocturna de La Tierra de los Muertos Vivientes (2005)
Manolete y Riley

El escenario es una ciudad devastada donde los supervivientes humanos se han reorganizado en una estructura perfectamente reconocible: los ricos encerrados en lo alto de un rascacielos de lujo, blindados y ajenos al caos exterior; los pobres malviviendo fuera, haciendo el trabajo sucio; y los zombis, abajo del todo, reclamando su espacio con una determinación que resulta, cuanto menos, incómoda. Los de arriba pisotean a los de abajo, que a su vez pisotean a los más débiles. Vamos, como la vida misma, pero con más tripas.

Es el mismo territorio que explora Memorias de un Zombie Adolescente, aunque desde un ángulo mucho más amable y con menos vísceras.

El Azote de los Muertos: el vehículo que envidiaría Mad Max.-


Uno de los elementos más divertidos de la película es El Azote de los Muertos, un vehículo blindado y artillado capaz de lanzar misiles y fuegos artificiales, que funciona como símbolo perfecto del exceso y la paranoia de quienes tienen el poder. Es el tipo de detalle que Romero incorpora con esa ironía característica suya, donde lo ridículo y lo inquietante conviven sin esfuerzo.

El equipo de supervivientes dentro del Azote de los Muertos en La Tierra de los Muertos Vivientes (2005)
Dentro de 'El Azote de los Muertos' que lo mismo dispara misiles que fuegos artificiales.

También hay un guiño que no he podido evitar disfrutar: Sasha Roiz, conocido por su papel en Caprica, aparece aquí como "Manolete" (así, como el torero, según él mismo aclara), un soldado de relleno de esos que aparecen en pantalla con la única función de morir en los siguientes cinco minutos. Pequeños placeres del cine de género.

Asia Argento como Slack en un cartel promocional de La Tierra de los Muertos Vivientes (2005)
Asia Argento de promoción de la peli

Serie B con alma de sátira.-


No nos engañemos: esto es serie B. No hay alardes tecnológicos ni efectos especiales de última generación. Hay vísceras, desmembramientos, gore suficiente para satisfacer a los incondicionales del género, y una puesta en escena funcional que no aspira a más de lo que puede dar. Pero debajo de todo eso late una intención que va más allá del susto fácil, y eso es lo que hace que Romero siga siendo Romero décadas después de haber creado el género.

Volver a sus orígenes en plena era de The Walking Dead y Fear The Walking Dead es un ejercicio que recomiendo. No porque esta película sea mejor que las series actuales, que en muchos aspectos no lo es, sino porque recordar de dónde viene todo tiene su propio valor. Y si a eso añades que tengo pendiente una revisión de la película original de 1968, que prometo comentar en este blog, el ciclo se cierra solo.

Si el género zombi con trasfondo social te interesa más allá del gore, 28 Días Después sigue siendo la referencia moderna del género, Wyrmwood. La Carretera de los Muertos lo lleva a un territorio más gamberro y divertido, y Infectados trabaja la supervivencia desde un ángulo más intimista y psicológico.

¿Eres de los que creen que Romero nunca ha sido superado en este género, o piensas que las series actuales han dejado sus películas obsoletas? Me gustaría leer tu opinión en los comentarios.

Valoración #JaviFlim: 6,0


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