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domingo, 3 de mayo de 2015

10 películas de terror de los 80 que no deberías haber olvidado


El cine de terror de los años 80 tiene algo que no ha envejecido mal: sabía asustar sin disculparse, sin filtros, sin correcciones de última hora, sin miedo a incomodar. Esta recopilación no sigue ningún orden concreto, ni de calidad ni de año. Son diez películas que merecen un hueco en tu memoria, o que merecen que las recuperes si hace tiempo que no las ves. Hay más, por supuesto. Pero estas diez, por algo están aquí.

• El Día de la Madre (1980)

Troma Entertainment en estado puro: serie B, gore sin disculpas y un humor negro tan macabro que resulta casi encantador. Como slasher no inventó nada nuevo, pero tiene la honestidad de no pretenderlo. Se convirtió en película de culto precisamente porque no intentaba ser otra cosa que lo que era: entretenimiento descarado para los que disfrutaban asustándose con amigos en el sofá.


 

• La Posesión (1981)

Producción francesa con una Isabelle Adjani en un estado de entrega interpretativa que da miedo por sí sola, antes de que ocurra nada sobrenatural. Terror psicológico que usa el surrealismo como bisturí, no como adorno. Una de esas películas que no se olvidan fácilmente, no porque den miedo convencional, sino porque dejan una incomodidad que tarda días en irse.


 

• Humanoides del Abismo (1980)

Monstruos, ciencia ficción y un desparpajo total a la hora de mezclar terror con exploitación. No es cine para todo el mundo, pero dentro de su género cumple con nota. Sangre, criaturas y una despreocupación absoluta por las convenciones que la hacen más divertida que perturbadora. Para los que disfrutan del cine de género sin pretensiones.


 

• En los Límites de la Realidad (1983)

Cuatro directores, cuatro historias sobrenaturales y un experimento que marcó época. John Landis, Steven Spielberg, Joe Dante y George Miller en un mismo proyecto: difícil que algo así vuelva a ocurrir. Cada episodio tiene su propio tono, su propio ritmo y su propia forma de inquietar. Una antología que aguanta perfectamente el paso del tiempo.


 

• El Ente (1982)

Hay películas que te marcan cuando las ves joven y que, años después, siguen aguantando el tipo. Esta es una de ellas. Barbara Hershey da una actuación extraordinaria en un papel que exigía mucho más que talento, exigía valentía. La puesta en escena es excelente y la historia, basada en un caso real, añade una capa de perturbación que el puro terror inventado no siempre consigue.


 

• La Niebla (1980)

John Carpenter en estado puro. Hay poco más que añadir. Una pequeña ciudad costera, una niebla que llega del mar y algo dentro de ella que no debería existir. Atmósfera, tensión y esa capacidad de Carpenter para hacer mucho con poco que le convierte en uno de los grandes del género. Un clásico sin discusión.


 

• El Ascensor (1983)

Un psicothriller holandés que llega en un momento en el que empezaba a hablarse en serio de los circuitos biológicos, la idea de sustituir el silicio de los procesadores por materia orgánica viva. Esa premisa, que en 1983 sonaba a ciencia ficción especulativa, le da a la película una dimensión que va más allá del susto fácil. Verdaderamente interesante, y bastante más inteligente de lo que su envoltorio sugiere.


 

• Re-animator (1985)

Comedia de terror gore que ganó el Festival de Sitges en 1985 y que desde entonces no ha bajado del pedestal. Irreverente, sangrienta, disparatada y enormemente divertida. Generó secuelas de todo tipo porque el personaje de Herbert West tiene una vida propia que trasciende la película. Si no la has visto, estás tardando.


 

• Inocentada Sangrienta (1986)

Las bromas de los ochenta tenían un sentido del humor que hoy resultaría impensable, y esta película lo lleva hasta sus últimas consecuencias. Recuerdo perfectamente que pasé miedo de verdad cuando la vi por primera vez. Con el tiempo uno descubre que parte de ese miedo venía de no saber muy bien dónde estaba el límite, y eso es exactamente lo que la hace funcionar.


 

• The Blob. El Terror no Tiene Forma (1988)

El remake supera al original de 1958 en casi todo: más sangre, más ritmo y más ganas de pasárselo bien. Terror fantástico de ciencia ficción sin ninguna pretensión de ser otra cosa, lo que paradójicamente la convierte en una muestra excelente de lo que fue el cine de género en los ochenta. Directa, efectiva y con un monstruo que todavía hoy resulta visualmente memorable.


Espero que esta recopilación te haya traído algún recuerdo, o que te haya dado ganas de (re)descubrir alguna de ellas. El terror de los 80 tiene esa cosa tan particular de ser, al mismo tiempo, de su época y completamente atemporal. Si el género te apasiona tanto como a mí, en La Tierra de los Muertos Vivientes encontrarás a Romero en 2005, y en Memorias de un Zombie Adolescente el subgénero más improbable y entrañable que han dado los últimos años. Hay más por venir. ¿No te parece?


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