
El Absurdo Más Irlandés del Cine de Ciencia Ficción.-
Imagina que eres un extraterrestre sediento de sangre, vienes desde las profundidades del espacio exterior y tienes la brillante idea de invadir la Tierra. ¿Dónde aterrizas? En una remota isla irlandesa. Mala elección, amigo. Muy mala elección.
La premisa de Grabbers es tan deliciosamente absurda que solo podría funcionar en manos irlandesas: unos alienígenas con forma de pulpo, alérgicos al alcohol, tienen la malísima fortuna de estrellarse cerca de la isla de Erin. Cuando los habitantes descubren que estar borrachos les hace tóxicos para estas criaturas, la solución es obvia: organizar la mayor borrachera de sus vidas. Literalmente, emborracharse para salvar el pellejo.
Terror con Acento Irlandés.-
Jon Wright dirige esta comedia de ciencia ficción con un equilibrio perfecto entre lo ridículo y lo genuinamente entretenido. No estamos ante una obra maestra que vaya a revolucionar el género, pero cumple con creces su propósito: hacerte pasar hora y media riéndote mientras contemplas hermosos paisajes irlandeses capturados con excelente fotografía.
La química entre los protagonistas funciona: un policía eternamente borracho (que por una vez en su vida resulta ser el más preparado para la situación) y una guardia recién llegada de la ciudad forman una pareja dispareja que sostiene toda la historia. Y cuando aparece un científico británico intentando hacerse el interesante, el cuadro está completo.

Cuando lo Simple Funciona.-
Lo mejor de Grabbers es que no intenta ser más de lo que es. Es una parodia consciente de sí misma, un homenaje a las películas de monstruos de los ochenta con ese toque irlandés que convierte cualquier situación en una excusa perfecta para acabar en el pub. Los efectos especiales, combinando CGI con técnicas prácticas, están sorprendentemente bien logrados para un presupuesto modesto.
¿Que la trama es predecible? Por supuesto. ¿Que explota todos los estereotipos irlandeses posibles? Sin duda. ¿Que la solución al problema es demasiado conveniente? Absolutamente. Pero precisamente ahí reside su encanto: es cine para desconectar, reírte sin pensar demasiado y disfrutar de una historia absurda contada con gracia y autoconciencia.

En resumen: diversión sin complicaciones. Como decía yo en su momento, "pa'echarse" unas risas sin más. Y a veces, eso es exactamente lo que necesitas.
¿Te ha pasado alguna vez que una solución ridícula acaba siendo la más efectiva? ¿Conoces alguna otra película donde el problema se resuelva de una forma tan disparatada? Cuéntamelo en los comentarios.
Valoración #JaviFlim: 5,0

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