
Un friki decepcionado ante su pantalla.-
No sé qué te parece que comente primeras impresiones de series según las voy viendo, pero me lanzo con esta.
Pensé: ¡Qué bien! Una serie para frikis de la informática y la tecnología, como yo... ¡No me la puedo perder! Muchas exclamaciones para empezar, pero la realidad me ha devuelto a tierra firme con un golpe seco.
El legado CSI pesa demasiado.-
He de ser sincero: de CSI solo me gustó la de Las Vegas y únicamente las primeras temporadas. Un poco también la de Miami, pero porque, en los planos generales, veía lugares que había conocido cuando vivía allí —aunque la serie se rodaba en Los Ángeles—, porque los casos y la puesta en escena me aburrieron desde el principio. Ni siquiera la belleza de Emily Procter me dio motivos de enganche. La de Nueva York pasó completamente desapercibida para mí, y el caso es que todas tienen un montón de temporadas... ¡Vaya dinero que han ganado con esta franquicia!
Expectativas infladas, realidad decepcionante.-
Cuando vi el reparto me ilusioné: Patricia Arquette, que ha hecho cosas muy buenas, y Peter MacNicol, un habitual en series de éxito como Ally McBeal, 24 o Num3ers. Unido a la estética CSI, pintaba bien, ¿no?
Pues no.
Solo he visto dos episodios, pero todo lo que había imaginado se ha venido abajo. La veré porque no soy tan exigente como pueda parecer, pero presiento que la serie va a estar dedicada a perseguir al "malote" que maltrató a la protagonista —psicóloga ella— y la obligó a hacerse agente de delitos cibernéticos del FBI. Un drama personal disfrazado de thriller tecnológico.
La informática como simple atrezzo.-

Lo que he visto hasta ahora es que todo va demasiado deprisa en cada caso. Sin pausas para los detalles técnicos realmente importantes. Los obstáculos informáticos no lo son. El "chispas" del equipo hackea el edificio del FBI con el móvil en un momento, usando una tarjeta PLC con bluetooth y dos palitos, y la explicación no se la cree ni él. Y esto es solo un ejemplo.
En cada episodio solo hace falta tocar un par de botones para detectar malware, acceder a una red corporativa o entrar —usurpando identidades— en la tan de moda Internet Profunda. Y siempre en segundos. Como si la seguridad informática fuera un chiste y el FBI contratara a magos en lugar de expertos en ciberseguridad.
Patrick Jane con WiFi.-
Me da la impresión de que van a frivolizar con la palabra "CYBER" para construir una serie en la que la protagonista tendrá que pelear con sus demonios internos. Para eso ya teníamos a Patrick Jane en El Mentalista, entre otros. No necesitábamos que le añadieran un teclado y un router.
La tecnología aquí no es protagonista, es simplemente el pretexto. Un decorado brillante para contar lo mismo de siempre: el trauma personal del héroe, la búsqueda de redención, el villano que regresará una y otra vez. Solo que ahora con pantallas LED de fondo y jerga informática mal pronunciada.
Veredicto provisional.-
Seguiré viéndola, claro. Pero mis expectativas han quedado enterradas bajo capas de decepción y lugares comunes. Ya os contaré más si termino la temporada y si mi paciencia con las imprecisiones tecnológicas no se agota antes.
Addendum: Vista la temporada completa y comentada aquí.
¿Has visto CSI: Cyber? ¿Crees que soy demasiado duro con ella o compartes mi desencanto tecnológico? Me encantaría conocer tu opinión, especialmente si eres de los que esperaban algo diferente de una serie sobre cibercrimen. Déjame tu comentario aquí abajo y charlemos sobre si la franquicia CSI ha perdido ya su magia o si simplemente yo he perdido la paciencia.
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