
Siempre he sido muy crítico con Torrente. No porque no me haga gracia, que me la hace, sino porque que esta saga sea la más taquillera de la historia del cine español dice algo sobre nosotros como sociedad que preferiría no tener que decir. Es el espejo que no queremos mirar de frente. Y sin embargo ahí estamos, riéndonos. Yo el primero.
El personaje más incómodo del cine español.-
Torrente es un tipo despreciable en todos los sentidos posibles. Machista, intolerante, egoísta, misógino, corrupto, vago y orgulloso de todo ello. Santiago Segura, a quien tengo el placer de conocer personalmente, ha construido con él algo que va más allá de un personaje cómico: es una caricatura feroz de una parte de la sociedad española que existe, que reconocemos y que, en el fondo, nos produce una mezcla de vergüenza y carcajada.
Eso es lo que hace que la saga funcione. No es humor inocente. Es humor de reconocimiento, el más peligroso y el más efectivo. Te ríes porque lo has visto, porque lo conoces, porque en algún momento de tu vida has tenido cerca a alguien que se le parece aunque sea de lejos. Y eso, cinematográficamente hablando, es un logro considerable.
El problema es lo que ese éxito dice del conjunto. Que el humor más burdo, más casposo y más políticamente incorrecto sea lo que más gente lleva al cine en España no levanta precisamente el listón cultural del país. Lo digo con respeto, pero sin rodeos. Hay otro tipo de humor español más inteligente y más elaborado, el que cultivaban cómicos como Manolito Royo en los 70 y los 80, que retrataba la sociedad española con ironía y con más capas. Torrente funciona con un bisturí mucho más grueso.
La quinta entrega: algo diferente esta vez.-
Torrente 5 es diferente a las anteriores, y eso es tanto su virtud como su problema. Sale de la cárcel en 2018, en una España que ya no usa el euro, con Cataluña escindida y una corrupción tan institucionalizada que ni siquiera sorprende. El guion de esta entrega tiene más crítica social y política que las anteriores, más dientes, más intención de decir algo sobre el país real. Y eso, que debería ser bueno, acaba siendo también lo que lastra el resultado.
Al meter más crítica, hay menos espacio para el humor desatado y sin complejos que es lo que la saga tiene de mejor. La película oscila entre querer ser una comedia gamberra y querer ser una sátira social, y en ese equilibrio inestable pierde algo de lo uno sin ganar suficiente de lo otro. El resultado es entretenido pero irregular.
Lo que funciona y lo que sobra.-
La dirección de producción es de primera división y la dirección de fotografía tiene un nivel muy por encima de lo que uno esperaría de una comedia de estas características. Las localizaciones son buenas, los efectos digitales son dignos de cualquier superproducción, y los especialistas españoles vuelven a demostrar por qué están entre los mejores del mundo con las escenas de coches.
El reparto de secundarios cumple con el espíritu de la saga. La escena de inmersión con un Tony Leblanc joven, aconsejando a Torrente, es un guiño emotivo que funciona, y que la película esté dedicada a él es un gesto que se agradece. Alec Baldwin se mete en el proyecto con una generosidad que hay que reconocer, porque está claro que no entendía muy bien en qué se había metido, y eso tiene su propio mérito cómico.
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| Ana Simón y Santiago Segura |
Lo que sobra es la sensación de que la saga está llegando a su límite natural. Los personajes están muy bien definidos, pero esa misma definición los encierra. No pueden crecer, no pueden cambiar, no pueden sorprenderte demasiado. Y cuando una saga llega a ese punto, cada nueva entrega tiene que trabajar más para justificar su existencia.
Si el cine español de humor gamberra y sin disculpas te interesa más allá de Torrente, en Las Brujas de Zugarramurdi encontrarás a Segura en un registro diferente pero igualmente desatado, con más fantasía y mejor equilibrio entre humor y argumento.
En definitiva.-
Torrente 5 es casposa, gamberra, exagerada y divertida, como todas las de la saga. Esta vez con más ambición de crítica social y menos pureza en el humor, lo que la hace algo menos redonda que sus predecesoras. Merece verse si eres fan de la saga o si quieres entender qué dice sobre España el hecho de que estas películas sean las más taquilleras de su historia. Las dos cosas son igual de interesantes, aunque por razones muy distintas.
¿Eres de los que disfrutan Torrente sin complejos o de los que la ven con una incomodidad que no acabas de quitarte de encima? Me interesa saber tu opinión.
Valoración #JaviFlim: 4,5


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