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viernes, 1 de mayo de 2015

Exodus: Dioses y Reyes - Cuando lo Visual no Basta para Salvar el Alma de una Superproducción Bíblica

Exodus. Dioses y Reyes

La Sombra de un Gigante.-


Hay películas que no pasan desapercibidas. Da igual que la trama sea conocida por todos y que existan versiones anteriores, incluida alguna obra maestra del cine. Es imposible ver esta película sin recordar a Charlton Heston separando las aguas del Mar Rojo en "Los Diez Mandamientos" de Cecil B. DeMille (1956), emitida en televisión infinitas veces durante infinitas Semanas Santas.

Pero estamos en 2015, en plena era de las superproducciones digitales. Hablamos de más de 140 millones de dólares de presupuesto, más de 15.000 personas involucradas en su realización (hay más artistas 3D en esta película que habitantes en muchos pueblos de España), filmada en tres países con múltiples localizaciones —Almería y Canarias entre ellas— y, sobre todo, estamos hablando de Ridley Scott, el visionario detrás de Alien y Blade Runner.

La pregunta es inevitable: ¿puede el dinero y la tecnología reemplazar la magia del cine clásico?


Corrección Técnica sin Corazón.-


Cinematográficamente no hay nada que reprochar a esta producción. Todo está como debe estar. Correcto. Simplemente correcto. Y ahí radica precisamente el problema.

Salvando las maravillosas escenas de las diez plagas bíblicas de Egipto —un auténtico alarde de imaginación y tecnología de animación por ordenador donde el Nilo se tiñe de sangre y las plagas de langostas invaden las calles con una ferocidad visual memorable—, la película no consigue engancharte. La lentitud la domina todo. Y hacer un largometraje de dos horas y media sin enganchar al espectador es, desde mi punto de vista, un error garrafal.

Es como si Scott hubiera invertido toda su energía creativa en el "cómo se ve" y hubiera olvidado por completo el "cómo se siente".

Exodus. Dioses y Reyes
Ramses II y Moisés en Menfis

El Lujo del Detalle y la Pobreza Emocional.-


Como soy fan del Antiguo Egipto (y me es indiferente que los egipcios sean terrícolas o extraterrestres de provincia) y me gusta el Antiguo Testamento como parte de la historia, he visto esta película fijándome mucho en los detalles. La escenografía es espectacular: se han currado la ciudad de Menfis —capital del Imperio Antiguo de Egipto— hasta el último detalle. El vestuario, el maquillaje, los complementos... todo está impresionantemente trabajado. Hay mucho, muchísimo trabajo de documentación y producción visible en cada fotograma.

Pero toda esa meticulosidad visual no compensa el vacío narrativo. Es como contemplar un museo perfectamente iluminado donde las piezas están colocadas con precisión milimétrica, pero nadie te cuenta la historia que hay detrás de ellas.

Exodus. Dioses y Reyes - Sigourney WeaverExodus. Dioses y Reyes - Ben Kingsley

El Desperdicio Imperdonable.-


Probablemente sea la peor película de Ridley Scott hasta la fecha, y que se la haya dedicado a su fallecido hermano Tony no la hace mejor. Creo que le falta la chispa y la magia que hay en otras de sus obras. A Exodus le sobran 40 minutos —como mínimo— en los que no se aporta nada y el nivel de aburrimiento sube peligrosamente.

Pero el error más grave, el que no puedo perdonar, es contar con Sigourney Weaver y Ben Kingsley y no sacarles partido. Que sean poco más que atrezzo humano, meros elementos decorativos en medio de tanto despliegue visual, es una declaración clara de prioridades equivocadas. Cuando tienes talento de ese calibre a tu disposición y lo desaprovechas, algo está fallando en la concepción misma del proyecto.

Retratos Dibujados de Javier - Sigourney Weaver
Retratos Dibujados de Javier - Sigourney Weaver

¿Merece la Pena Verla?.-


La película basa toda su estrategia en la tremenda carga visual que tiene y, por eso, y por haber dado trabajo a esos más de 15.000 profesionales, merece la pena verla. No te decepcionará, pero tampoco se convertirá en una de tus favoritas, sea cual sea el tipo de cine que te guste.

Es una superproducción que cumple con los requisitos técnicos de su época pero que olvida lo esencial: el cine no es solo lo que vemos en pantalla, es lo que sentimos cuando las luces se encienden y salimos de la sala. Y en ese aspecto, Exodus: Dioses y Reyes es un desierto emocional tan vasto como el que cruza Moisés.

¿Has visto Exodus? ¿Crees que las superproducciones modernas han perdido el alma que tenían los clásicos épicos? Me encantaría saber si compartiste esa sensación de vacío emocional o si, por el contrario, las plagas y el espectáculo visual te bastaron para disfrutarla. Déjame tu opinión en los comentarios.


Valoración #JaviFlim: 6,0


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