
No me apetecía verla. El tráiler me dejó frío y la premisa me sonaba a película para críos con robots gigantes y mucho ruido, pero la ciencia ficción de aventuras tiene ese poder de llamarte aunque no quieras, y al final cedí. Bien hecho: Pacific Rim es bastante mejor de lo que promete desde fuera, y tiene mucho más corazón del que aparenta.
Del Toro y su amor por los monstruos.-
Guillermo del Toro es de esos directores que hacen las películas que les da la gana porque las sienten de verdad. Creo que es incluso más friki que yo, y eso se nota en cada fotograma de Pacific Rim. No está dirigiendo un encargo de estudio, está construyendo un homenaje enorme y sincero al anime japonés de su infancia, a los kaiju ("monstruos gigantes" en japonés), al Mazinger Z de toda la vida. Y cuando alguien hace algo con ese nivel de cariño, es difícil no engancharse.
El reparto es poco conocido en términos de estrellas internacionales, con la notable excepción de Santiago Segura, al que tengo el placer de conocer personalmente y que aparece aquí como "amiguete" del director, algo que no sorprende a nadie que conozca su trayectoria. Nuestro querido Torrente es una estrella en España, bate récords cada vez que estrena, y su presencia en una producción de Del Toro dice mucho de los dos.
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| Kaiju Conceptual Art |
Robots gigantes contra monstruos del mar: la premisa más honesta del cine.-
La historia arranca con una premisa que no intenta disimular lo que es: criaturas colosales llamadas Kaiju emergen del fondo del océano y arrasan las ciudades costeras del mundo. La humanidad responde construyendo los Jaeger, robots gigantescos pilotados por dos personas cuyas mentes deben sincronizarse para funcionar. Es exactamente tan descomunal y absurdo como suena, y la película lo sabe y lo abraza sin complejos.
Lo que Del Toro añade, y que convierte Pacific Rim en algo más que un espectáculo de efectos especiales, es una capa de relaciones humanas que se cuenta entre la acción, las explosiones y los monstruos. Hay vínculos, hay pérdidas, hay algo parecido a la poesía en algunos momentos que nadie esperaría encontrar en una película de robots peleando contra bestias del tamaño de rascacielos.
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| Mi camiseta de Mazinger Z |
Visualmente monumental, narrativamente justa.-
Los efectos visuales son de primer nivel y hacen honor al presupuesto. Las batallas entre Jaeger y Kaiju están rodadas con una escala que impone de verdad, especialmente en pantalla grande. Si la viste en casa en una pantalla pequeña y no te dijo nada, dale otra oportunidad con mejores condiciones, porque parte del impacto es físico.
El problema, si hay alguno, es el metraje. La película se alarga más de lo necesario para contar lo que cuenta. No aburre, pero hay escenas que podrían haberse recortado sin que el conjunto perdiera nada. Para una historia de frikis para frikis, que es exactamente lo que es, funciona. Si la comparas con el tipo de acción espacial que busca, por ejemplo, El Juego de Ender, verás que son dos filosofías distintas: una apuesta por el espectáculo puro, la otra por la reflexión. Las dos tienen su lugar.
Una película que no pretende ser lo que no es.-
Eso, paradójicamente, es su mayor virtud. Pacific Rim no intenta ser una obra maestra ni un drama profundo. Es un homenaje generoso y bien ejecutado a una tradición del entretenimiento japonés que marcó a varias generaciones, llevado a la pantalla grande con medios de Hollywood y el amor de alguien que creció soñando con esas batallas. Si te dejas llevar por eso, funciona. Si le exiges más de lo que ofrece, te vas a decepcionar.
Por cierto, en 2015 está ya confirmada Pacific Rim 2 para 2017. Veremos qué hace Del Toro, si es que la dirige él, con más historia que contar.
¿Eres de los que crecieron con el Mazinger Z o el Gundam, o eres más del bando de los escépticos con los robots gigantes? Cuéntamelo en los comentarios, que este es exactamente el tipo de debate que merece una película como esta.
Valoración #JaviFlim: 6,5



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